Rodrigo Ávalos Arizmendi

La semana pasada tuve la oportunidad de ver la conferencia mañanera del presidente López Obrador que esa mañana hablaba y hablaba de la muy mentada rifa del avión -sin avión- presidencial. El presidente se veía entusiasmado comentando los beneficios que traería la rifa que está promoviendo para según él obtener recursos para el sector salud. Pero de pronto se levantó una mujer, joven ella, que a boca de jarro le cuestionó por la inseguridad y desprotección que sufren las mujeres en todo el país, lo que ha sido causa de que se susciten de manera casi cotidiana feminicidios sin importar las edades de las víctimas. La joven que cuestionaba, y ponía en jaque al presidente, es una periodista y conocida activista de nombre Frida Guerrera, que se levantó de su lugar y sin tener el micrófono ni la palabra comenzó a preguntarle al presidente el porqué de su desinterés en los ataques de todo tipo a las mujeres. Instantes después le pasaron un micrófono a la activista para que su pregunta se escuchara tanto en la televisión como en el salón en donde se hacen las famosas mañaneras. Frida Guerrera le expuso con datos concisos al presidente las muertes y agresiones que durante lo que lleva en su mandato se han suscitado, datos que son escalofriantes y que demuestran que en México la mujer son blanco de perversidades que se convierten posteriormente en homicidios. Por ejemplo en el año de 2018 fueron asesinadas 494 mujeres. En el 2019, ya con López Obrador de presidente, fueron ¡976! O sea 482 más que en el 2018. Y en lo que va de este 2020 ya se cuentan 6, aunque creo que son más, tan solo en Aguascalientes la madrugada del pasado lunes en el fraccionamiento Villas del Puertecito ejecutaron a una mujer junto con dos hombres. O sea que probablemente vayan más pero todavía no se da a conocer la estadística oficial.

López Obrador, que tiene buena agilidad mental pero que es lento para hablar, de inmediato trató de sacarle al bulto y con ingenio se aventó un decálogo, con el cual pensó que dejaría satisfecha a la activista Guerrera. Parecía que López Obrador ya traía escritos los 10 puntos que iba a decir, pero no, los recitó uno a uno sin dilación: 1. Estoy en contra de la violencia; 2. Se debe de proteger la vida de hombres y mujeres; 3. Es una cobardía agredir a una mujer; 4. El machismo es un anacronismo; 5. Se tiene que respetar a las mujeres; 6. No a las agresiones a las mujeres; 7. No a los crímenes de odio contra mujeres; 8. Castigo a responsables; 9. Garantizar la seguridad a las mujeres; y el punto número 10. Garantizar la paz y tranquilidad en México. Hasta ahí todo parecía que iba bien, su grave error fue cuando al terminar dijo: ¿Ya? Como queriendo decir: ¿Ya estás contenta? a Frida Guerrera. Posteriormente el gobierno, vía el vocero Jesús Ramírez, oficializó el improvisado decálogo presidencial.

Obviamente que este decálogo no satisfizo en nada a las mujeres que por las calles principales del centro de la Ciudad de México protestaron rabiosamente en la defensión en que se encuentra, y lo hicieron muy a su manera causando destrozos y pintas en los edificios públicos y privados como una manera de manifestar su desaprobación al poco interés del presidente, a quién se le veía más, pero mucho más, interesado en la venta de cachitos de su rifa.

Lo que agravó la situación y despertó la conciencia aún dormida de miles de mexicanos sobre este flagelo que sufren las mujeres en todas las entidades del país, fue el asesinato de manera terrible de una pequeñita de tan solo siete años de nombre Fátima, a la cual se la llevó una mujer que la recogió a las puertas de su escuela el martes 11 de febrero pasado, apareciendo el domingo 16 asesinada. Ella estaba desnuda y con signos de haber sido torturada. Todo un caso de maldad realizada por una mente criminal, enfermiza y sádica.

El lunes pasado por televisión veíamos en casa las noticias de la noche. Cuando dieron esa nota me cimbré y me dio un sentimiento tremendo de tristeza e impotencia. ¿Cómo era posible que a una pequeña de esa edad el destino le tuviera deparado algo tan cruel? ¿Qué mente tan perversa podía sacrificar con tanta impunidad a un ser que apenas comenzaba a vivir y que era toda ilusión por una vida que ella creía hermosa, con sus compañeritos de la escuela y su familia? En una edad en que todo es ilusión. Y para los padres y familiares el dolor y desde luego la rabia que esto les causaba. La nota en la televisión seguía pero yo ya no la escuchaba, la oía a lo lejos, mi mente voló a otra parte para hacerme una serie de preguntas incontestables. Imaginaba que esto le pasara a uno de mis nietos y eso me daba más sentimiento, entendía mucho más a la familia de Fátima, la inocente pequeñita que ya no alcanzó realizar su vida.

Hoy me apena tener un presidente que trata de solucionar este tipo crímenes con abrazos y no con balazos. Y que el día de su toma de posesión dijo: “No le vamos a fallar al pueblo de México”.

El día de su toma de posesión la nación se acompasó y se levantó frente al discurso encendido de Andrés Manuel López Obrador, quien tomaba posesión como Presidente de la República con la esperanza sexenal renovada de los mexicanos, adicionada con la figura carismática y las emocionadas palabras de quien conduciría, ahora sí, con rumbo firme al país por los caminos de la justicia social. Sin embargo, hasta hoy luego de 15 meses de gobierno nuestro presidente nos ha fallado, se la ha pasado en echarles la culpa de todos los males del país a los presidentes anteriores y definitivamente para eso lo eligieron los que votaron por él, para que resarciera los daños de sus antecesores. México se está cansando de sus excusas y pretextos y eso sin duda es peligroso.