Es urgente impulsar áreas del conocimiento en las universidades que no sean tradicionales como Inteligencia Artificial, Desarrollo Urbano, Biotecnología, Ciencias de la salud, entre otras, ya que el mundo va a requerir de talento especializado y más ahora con las necesidades de esta emergencia sanitaria, estableció el ex secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán.

En el marco de su videoconferencia titulada “Desafíos de la Educación Superior en el Siglo XXI ¿Estamos preparados en México?”, organizada por la Universidad Tecnológica El Retoño en el marco del ciclo de conferencias Conversations@UTR, comentó que el futuro se encuentra en nuevas áreas del conocimiento que tienen que ver con el desarrollo de la mentefactura, ciencia y tecnología, así como las áreas de la salud, donde el mundo va a requerir gente especializada y más ahora con las necesidades que plantea la actual emergencia sanitaria y es a lo que deben enfocarse las universidades en el país.

“Si bien hay muchos retos y desafíos para la educación superior, también es verdad que hay enormes oportunidades que si las sabemos identificar, interpretar y si las sabemos aprovechar en nuestras universidades, podremos salir adelante”.

El también ex gobernador del Aguascalientes apuntó que, si queremos crecer como país y como estado, es necesario que México crezca a tasas sostenidas de 4 a 5% anuales por muchos años, lo cual va a depender de que aumente el valor en su economía, de que su competitividad mejore y la productividad sea cada vez más alta, lo cual va ligado esencialmente de la educación superior y de la innovación del valor agregado.

Para ello, dijo que es necesario desarrollar el talento especializado y de calidad donde el papel de las universidades y de las instituciones de educación superior se vuelve clave, en la medida en que ahora se conduzcan con tiros de precisión en agregar valor a las áreas específicamente relevantes para México.

Estableció que el crecimiento de la matrícula en México tiene que llegar a autorregularse para que pueda ser equilibrado en términos cuantitativos, pero manteniendo o elevando a su vez los niveles de calidad educativa. “Es bueno que crezca la matrícula, pero sería mucho mejor que al crecimiento cuantitativo lo acompañásemos siempre de un crecimiento equivalente en términos de la calidad educativa con la que se están formando los estudiantes universitarios”.