RENÉ URRUTIA DE LA VEGA

Ya tenemos presidentes municipales electos en todo el país, también diputados locales y diputados federales, dentro de unos meses iniciará una nueva administración en todos aquellos lugares en donde se celebraron elecciones, los candidatos ganadores han estado recibiendo sus constancias de mayoría que los habilitan para asumir los cargos de elección popular para los que compitieron y en donde obtuvieron mayoría de votos de los ciudadanos, que fuimos responsables y acudimos a emitir nuestro sufragio haciendo valer nuestro derecho y cumpliendo al mismo tiempo con nuestra obligación, ¡bien por eso!

La seguridad sigue siendo y lo será por un largo tiempo, sin duda, una de las principales exigencias y necesidades de nuestra sociedad actual, eso se ha dicho incansablemente, sin embargo, las administraciones de los tres niveles de Gobierno no han logrado asumir a cabalidad esta responsabilidad, la prueba está precisamente en el hecho de que sigue siendo un reclamo cada vez más copioso y urgente de todos nosotros. Los próximos gobiernos municipales tienen frente a sí una encomienda enorme en lo que tiene que ver con proporcionar a la sociedad mejores condiciones de desarrollo, partiendo de la obligación de brindar espacios seguros y ambientes sanos para propiciar ese desarrollo, pues ninguna sociedad puede tener avances significativos si no se vive en un entorno de paz y tranquilidad cuando menos en niveles aceptables y con riesgos controlados. Se deben generar estrategias, planes y acciones que brinden de manera sostenida resultados positivos en materia de prevención y de combate a los altos niveles de violencia, impunidad y corrupción que condicionan gravemente la inseguridad en la que vivimos.

El reto es de dimensiones extraordinarias, los candidatos en sus campañas prometieron, en todos los casos, resolver los problemas de violencia en cada una de las demarcaciones por las que compitieron, ofrecieron hacer las cosas mejor que sus antecesores en donde hubo cambio de alcalde o de partido y, en los casos de reelección, se ofreció igualmente mejorar las condiciones ante los reclamos populares. Pero no se trata de que en una sola administración municipal se resuelva todo lo que no se ha podido resolver en décadas, sino de dar inicio a un verdadero cambio, a una transformación en la manera de enfrentar este reto, de lograr dar inicio a una forma distinta de asumir el compromiso y la responsabilidad, de sentar bases sólidas, cimientos firmes sobre los cuales construir estrategias integrales que permitan obtener resultados en el mediano y largo plazo, atreverse a desarrollar nuevos proyectos sobre un diagnóstico correcto, completo y objetivo de nuestra realidad actual, no sólo de números y estadísticas, sino de realidades concretas.

Se trata de aprovechar un gran cúmulo de información que ya existe, investigaciones profesionales generadas por expertos nacionales e internacionales, de hacer caso a todo aquello que se ha obtenido de la experiencia y del estudio, del análisis y de la observación de múltiples fenómenos interconectados, de entender cuál es la parte que corresponde a cada instancia de Gobierno y cuál a la ciudadanía y hacer una convocatoria abierta y asertiva; se trata también de lograr una adecuada coordinación de esfuerzos y de acciones, de concertar ideas y voluntades con el involucramiento eficiente de la ciudadanía para dar fortaleza y continuidad.

La buena noticia, la mejor noticia es que sí se puede, yo veo en el panorama una nueva oportunidad ante la llegada de mujeres, de personas jóvenes, de personas comprometidas, al menos eso nos dijeron en sus campañas y lo que no debemos hacer es pensar que todo será lo mismo y que no vale la pena, todo lo contrario, claro que vale la pena tener esperanza y fundarla en una participación activa que legitime nuestras exigencias, tenemos una nueva oportunidad de hacer que las cosas sucedan, ¿por qué no? Tenemos la fuerza y el carácter para poner un alto entre todos a lo que está ocurriendo y hacer algo por cambiar nuestra realidad. Quizá estás pensando que soy un loco solitario que piensa que la luna es de queso, que hablar como lo hago ahora y pensar como pienso es una estupidez y que, como no creemos en la política ni en los políticos, nada de eso es posible, pues yo sí creo en mí y en la gente que quiere, como yo, que las cosas cambien, yo no soy de los que están esperando que los otro cambien para empezar a ver si yo cambio y te invito a que seas, con tus propias ideas y convicciones, coincidamos o no, ese factor real y positivo de cambio, empezando por nuestra mentalidad, esa que tanta falta nos hace a los mexicanos, esa mentalidad de grandeza, esa mentalidad que nos impulse a empezar por hacer bien las cosas en nuestro metro cuadrado, eso sí sirve, no tengo la menor duda. Pero si sigues pensando que es mejor no votar, que no hay nada que hacer, que todo es lo mismo siempre, que no hay esperanza y te sigues solamente quejando de todo y por todo, entonces todo eso se convierte en tu realidad y, tristemente, llega a ser la realidad de la mayoría.

Pues bien, hay un gran reto para nuestros próximos gobiernos municipales y para los próximos legisladores locales y federales, el reto es atreverse a hacer las cosas, a permitir que el tema de la seguridad y la justicia sea diseñado, dirigido e implementado por los expertos, por los que saben, analizan, estudian, proponen y pueden actuar para transformar los resultados, el reto es reconocer que se deben hacer cosas distintas si verdaderamente se quiere obtener resultados distintos, tienen casi 4 meses para armar estrategias y planes bien definidos, para tomar decisiones importantes y demostrar de qué están hechos, porque seguir permitiendo que todo siga igual, va directamente en detrimento de sus planes políticos futuros, es hora de tener logros políticos a partir de la generación de resultados y no solamente de promesas, para ello los ciudadanos debemos estar preparados con una mentalidad diferente y exigir rendición de cuentas para evaluar en las urnas de las próximas elecciones y dejarlo claro, podemos hacer que se pongan las pilas y nos entreguen mejores cuentas.

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