RENÉ URRUTIA DE LA VEGA.

 Ha dado inicio un nuevo ciclo anual, estamos en los primeros días del año 2021, inicia también con él una nueva década, la de los años veintes de este siglo; todo inicio de algo es una nueva oportunidad, sin duda y por ello, cada día también lo es y cada que ponemos en nuestra mente un nuevo reto o una nueva empresa, un emprendimiento o cualquiera otra idea, meta u objetivo.

Cada nuevo inicio de algo nos presenta también retos adicionales que debemos afrontar con determinación, planeación y estrategia. Reflexionemos acerca de los retos que representa la situación crítica de seguridad que enfrentamos, derivada no solo de la pandemia mundial que seguramente seguirá causando estragos durante todo 2021, con variados escenarios, sino también de una falta de estrategia integral a nivel nacional que ha resultado en la falta de resultados, de lo cual ya mucho se ha dicho y escrito, pero que cada vez se intensifica.

Si revisamos las cifras que nos presenta el balance 2020 de homicidios dolosos a nivel nacional, podremos darnos cuenta de que aún con la situación de pandemia y confinamiento, no se puede hablar de una disminución de casos y mucho menos que se haya experimentado un escenario de contención de la violencia homicida, cuyo origen es predominantemente la delincuencia organizada, con utilización de armas de fuego en la mayoría de los casos, y no debe pensarse que esta afirmación pretende ser solamente una crítica, sino que se trata de una realidad que merece un análisis con intención de lograr acciones que representen al menos un principio de solución.

Hoy más que nunca debemos de enfocar los esfuerzos desde lo local, pues hemos visto que la estrategia federal no es precisamente la que nos va a llevar a obtener los resultados que apremian, aún cuando pueda pensarse que sea eso lo que se pretende, es claro, con las evidencias que ya tenemos durante dos años de esta administración, que no es ese el camino que pueda llevar a resolver la problemática, pues el enfoque está realmente puesto en otros objetivos -a juzgar por la evidencia- de manera que debemos volver a lo local una vez más y aportar a los gobiernos estatales y municipales lo necesario para que colocarlos en posibilidad de generar los esquemas y condiciones que les permitan operar mejores estrategias, para lo cual se requiere de voluntad política, pero también de capacidad técnica y sobre todo de inteligencia presupuestal, puesto que ese es uno de los principales motores para que la maquinaria de la seguridad empiece a moverse y se dirija a buen puerto.

La buena noticia es que sí se puede, que se pueden diseñar proyectos, estrategias y esquemas que generen condiciones favorables para la seguridad, para recuperar terreno perdido, para conquistar poco a poco, pero de manera sostenida y con visión de largo plazo, aquellos espacios ciudadanos que parecen imposibles, la clave está en articular esfuerzos con asesoría especializada en las materias jurídico-penal y de seguridad y dejar de pensar en que haciendo lo mismo se puedan obtener resultados distintos, lo cierto es que existe el deber legal y ético de entregar mejores cuentas cuando concluya este año 2021, no necesariamente en la solución de todos los problemas que nos aquejan, pero sí, definitivamente, en cuanto a generar un verdadero cambio que empiece a mostrarnos el camino correcto.

Para ello, se requiere de estrategias de largo plazo y de largo alcance; hemos iniciado este año viendo que México logró obtener, por quinta ocasión (1946, 1980, 2002, 2009 y 2021) en la historia de ese organismo internacional, un asiento no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, espero fervientemente que la oportunidad sea adecuadamente aprovechada, aún cuando no tenemos una óptima visión y manejo de las relaciones internacionales en este momento, pero sí representantes preparados en esta encomienda. En la entrega de la próxima semana hablaremos de este tema, por ahora baste señalar que esta participación internacional podría ser una forma de comenzar a generar condiciones para abatir las graves consecuencias de la delincuencia organizada interna y transnacional, así como el tráfico ilícito de armas, sin dejar de considerar lo relativo al control del consumo y comercialización ilícita de estupefacientes.

Los retos son muchos y muy importantes, hago votos porque se haga historia este 2021 generando estrategias de solución diferentes, haciendo de lo adverso y de la crisis, una gran oportunidad, yo sí creo y estoy para sumar… ¿y tú?

 

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