Hace unos días, el Presidente Andrés Manuel López Obrador cumplió su segundo año al frente del Poder Ejecutivo Federal. Pareciere que el tiempo vuela y hace un año estábamos frente a la ocurrencia del AMLOfest, que por obvias razones no pudo llevarse a cabo en esta ocasión.

Para “conmemorar” el segundo año del Presidente, he decidido realizar un breve análisis sobre estos primeros dos años de gobierno. De manera tal, que quizá valdría la pena comenzar a discernir la brillante puntada que tuvo el Ejecutivo al atreverse y afirmar que ha cumplido con 97 de los 100 compromisos presentados hace dos años; siendo que, en palabras de López Obrador, sólo están pendientes tres compromisos: descentralizar el gobierno federal, impulsar el desarrollo de fuentes de energía renovables mediante la rehabilitación de las hidroeléctricas y conocer la verdad acerca de Ayotzinapa.

Creo que los mexicanos nos hemos caracterizado por tener una corta memoria; sin embargo, para efectos de divertirnos un poco, he decidido recordar algunos de esos 100 compromisos: “Se aplicará una estricta política de austeridad republicana. No habrá amiguismo, nepotismo e influyentismo. Serán transparentes la nómina y los bienes de los funcionarios públicos y de sus familiares cercanos.”;“Las compras del gobierno se harán de manera consolidada; mediante convocatoria y con observación ciudadana y de la oficina de transparencia de la ONU.”; finalmente, “Se respetará la libertad de expresión; nunca el gobierno aplicará censura a ningún periodista o medio de comunicación”.

Del listado anterior y con únicamente tres “compromisos” enlistados, podemos identificar que la afirmación del Presidente parece más bien una broma del día de los Santos Inocentes. Quizá comenzar con los casos de amiguismo, nepotismo e influyentismo basta para decepcionarnos al encontrar que cientos de casos han sido expuestos en diversos medios de comunicación; mientras que, si atendemos al tema de las compras, podemos ver cómo justamente el nepotismo y el influyentismo se han apoderado de contratos multimillonarios en rubros fundamentales como lo son la salud y el manejo de la pandemia. Finalmente, creo que el tema de los medios de comunicación es de todos conocido que jamás se ha privilegiado la libertad de expresión, sino que, por el contrario, el gobierno federal ha vuelto a ser la peor versión de todo aquello que juró combatir (verbigracia: aquel gobierno represor que ignora a quienes difunden alguna idea contraria).

A dos años de gobierno, todavía nos queda algo de espacio para criticar que en lo absoluto los Poderes Legislativo y Judicial han podido actuar bajo una verdadera autonomía, sino todo lo contrario. Para ello, basta con recordar que el Poder Judicial parece que vive en una constante amenaza y ha tenido fallos inexplicables como el de la consulta popular.

En cuanto a la percepción y popularidad del presidente, resulta increíble cómo es que el grueso de la población continúa congeniando con el Presidente e inclusive con su movimiento, es decir, su base votante se fortalece día a día frente a la decisiva elección que marcará el rumbo del próximo Congreso de la Unión. Lo anterior, con independencia del pésimo manejo que ha tenido en cuanto a la pandemia y en cuanto a la seguridad pública.
En conclusión, a dos años de su gobierno, el Presidente sigue sin comprender que ya no está en campaña y ahora tiene únicamente cuatro años para responder.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo a todos un excelente fin de semana.

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Twitter: @davidrrr

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