sapiensDavid Reynoso Rivera Río
Hace ya dos años, El Heraldo de Aguascalientes, por medio del Lic. Asunción Gutiérrez, me abrió las puertas dándome la oportunidad de colaborar con unas breves líneas en este espacio que primeramente se publicaba de manera esporádica, después se fue convirtiendo en publicaciones quincenales y ahora como cada jueves, llega a sus manos una edición más de SAPIENS IUVENTUS, desde donde me encuentro felizmente dirigiéndome a ustedes agradecido por su lectura. Son ya cerca de sesenta publicaciones donde de manera escrita y digital (tanto en mi blog personal como vía la página web de este diario) he expresado a lo largo de estos años, mis humiles opiniones que abarcan y abarcarán durante el tiempo que se me permita, el sentir de un joven preocupado por promover en nuestro bello Aguascalientes algunos conocimientos, el interés por marcar la diferencia en nuestra cultura ciudadana y los valores que muchas veces dejamos atrás por tener una concepción errónea de la juventud.
Agradezco enormemente a esta casa editorial por todas sus atenciones, su amable publicación y sobre todo, por la oportunidad que me brinda. Estoy convencido de que la confianza que depositan en los jóvenes, al permitir que muchos de nosotros seamos parte del equipo de columnistas, es y será definitivamente un factor muy importante para que lectores de todas las generaciones se sientan identificados bajo ese toque de frescura y juventud aunado a la importantísima experiencia de los que aquí manifestamos nuestras opiniones.
Ya que me encuentro agradeciendo, aprovecho la ocasión y las fechas para dedicar gran parte de este texto a todos aquellos personajes que contribuyen y han contribuido a lo largo de estos años a la formación de buenos mexicanos, me refiero a los maestros. Considero importante destacar que admiro su loable labor, dado que no es nada fácil tratar con niños chiquitos que en ocasiones son difíciles de controlar, y mucho menos el transmitir conocimientos y lograr la atención de los adolescentes que atraviesan por mil y un choques de emociones todos los días.
Como atinadamente diría José Martí en su famosa expresión, “Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido, es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive; es ponerlo a nivel de su tiempo, con lo que podrá salir a flote sobre él…” Si bien su principal función es la enseñanza y aprendizaje de las generaciones de niños y jóvenes, su más grande mérito reside en que gracias a todo su tiempo dedicado, logran formar e informar al ser humano sobre lo que significan los retos del mañana. Bajo esa formación integral es que son MAESTROS EDUCADORES DE Y PARA LA VIDA.
Con gratos recuerdos de todos y cada uno de ellos, desde mis maestros de la primaria hasta los que actualmente me imparten los conocimientos jurídicos que espero prontamente me conviertan en un abogado. El día de hoy sólo quiero agradecerles con estas breves letras a título personal, todo lo que han hecho por mí y de igual manera agradecer a todos los maestros por todo lo que hacen por nosotros los jóvenes, espero el día de mañana se sientan orgullosos de haber sido instructores y forjadores de personas de bien.
¡MUCHAS GRACIAS!

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Twitter: @davidrrr