Claudia Jean Cregg, era el nombre del personaje interpretado por la actriz estadounidense Allison Janney en la serie de televisión The West Wing (El Ala Oeste) de 1999 a 2006. Se trataba de uno de los personajes protagónicos de la serie, pues representaba a la secretaria de prensa de la administración del también ficticio presidente de los Estados Unidos Jed Bartlet, interpretado de manera majestuosa por el actor Martin Sheen.

A pesar de que el personaje central de la serie no era otro que el presidente, el personaje de C. J. era crucial para el desarrollo de la trama; puesto que como vocera de la Casa Blanca, su trabajo no era nada sencillo, pues representaba el ser la cara y la voz de un gobierno. Y aunque la serie terminó hace once años, no deja de ser un excelente ejemplo que retrata acertadamente, el cómo se vive el día a día tras bambalinas en el gobierno; pero sobre todo el cómo se logra comunicar el mensaje gubernamental, así como la manipulación de la percepción del público respecto al mismo.

Cierto es que en la realidad, la forma de hacer gobierno de un país a otro es abismalmente distinta; así como la forma de gobernar en los diferentes niveles, pues no es lo mismo el cómo se lleva una oficina presidencial, que una estatal o municipal. Aun así, el trabajo de comunicar está presente y se debe de afrontar con experiencia y determinación; pues como se dice típicamente en el mundo de los negocios y las ventas, si no te ven, no existes.

Además un vocero oficial, tiene muchas más responsabilidad que coordinar campañas de imagen y publicidad de gobierno; también tiene la pesada tarea de afrontar a la prensa en temas de contingencia, o cuando al jefe no se le entendió lo que intentó decir. Tal es el caso del vocero presidencial durante el sexenio de Vicente Fox, Rubén Aguilar; quien intentaba sanar las metidas de pata del entonces primer mandatario.

En la actualidad la prensa internacional y en particular de los Estados Unidos, está deseosa de sangre, lo que no es cosa pequeña. El factor abominable y troglodita que representa el actual presidente de nuestro vecino país del Norte, tiene en jaque al actual secretario de prensa de la administración Trump, Sean Spicer. Su chamba, no ha de ser absolutamente nada sencilla, al tratar de defender lo indefendible.

Jefes de prensa y voceros, vienen y van con el cambio de gobiernos; y son únicamente pocos los que son verdaderamente recordados por su trabajo. Es el extraordinario caso de Don Joaquín Navarro Valls, médico y periodista de origen español, quien fuese el portavoz de la Santa Sede, durante gran parte del pontificado de Karol Wojtyla y poco más de un año del de Joseph Ratzinger.

El pasado miércoles falleció este carismático hombre, que acompañaría a dos papas en el desarrollo de sus funciones, tanto como jefe universal de la Iglesia Católica, como de Jefe de Estado del país más pequeño del mundo. Aunado a esto y con los poco más de mil doscientos millones de católicos en el mundo, no es una tarea fácil el comunicar el mensaje de la Iglesia, para tantas culturas y en tanto idiomas.

Desde esta columna pretendo hacer un breve homenaje a un hombre que siempre admiraré; quien me ha sido fuente de inspiración y ejemplo. Descanse en Paz, Don Joaquín Navarro Valls.

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@ChemaLeonLara