Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En comentarios pasados, he sugerido que para elevar la calidad de la educación se debe bajar a 25 el número de alumnos por grupo en educación básica; porque de esta forma se puede atender a los estudiantes, de manera personalizada, según sus potencialidades y sus requerimientos específicos. Hace 80 años, en México no había suficientes escuelas ni suficientes maestros para atender toda la demanda de educación primaria; y, entonces, las autoridades educativas se vieron en la necesidad de integrar grupos de 50 y hasta más de 60 alumnos con el fin de brindar educación a mayor cantidad de niños. Con el paso del tiempo, los gobiernos crearon más escuelas, hicieron dos turnos y formaron más maestros para cubrir las necesidades educativas en todo el país.

Hoy tenemos suficientes escuelas y suficientes maestros para atender toda la demanda de educación preescolar, primaria y secundaria. Sin embargo, hay algo que la Federación no ha querido cambiar: los grupos siguen siendo numerosos. Para las autoridades centrales los grupos de primaria y secundaria deben seguir siendo, mínimo de 45 y hasta más de 50 donde así se requiera. Aguascalientes (localmente) ha osado en integrar grupos de 35 alumnos, pero esto le genera una serie de problemas de orden económico al estado porque para la Secretaría de Educación los grupos deben ser de 45 y hasta más de 50, para efectos de pago a maestros. Tan es así que para el próximo ciclo escolar 2021-2022, las autoridades locales, por órdenes de la Secretaría de Educación, ya hicieron fusiones de grupos. Los grupos de 23, 25, 27 ó 28 alumnos, del mismo grado, ya se fusionaron en los datos estadísticos. Ejemplo, si en una escuela había dos grupos con 25 alumnos, del mismo grado, éstos se fusionan en uno solo para que el próximo ciclo escolar labore con 50 estudiantes. La Secretaría se “ahorra” (al no pagar maestros por fusiones) miles de millones de pesos por los cientos o miles de grupos que fusiona en todo el país. Y esto lo hace en cada nuevo ciclo escolar. ¿Qué se hace con ese dinero “ahorrado” que ya salió de Hacienda? Los maestros no lo sabemos.

En condiciones normales y porque los tiempos son otros, sugerí bajar el número de alumnos por grupo para elevar la calidad de atención y de educación para los niños. Hoy, con mucha más razón, porque la pandemia no ha terminado y los expertos dicen que el coronavirus llegó para quedarse. Entonces, si antes eran recomendables grupos pequeños; hoy son necesarios para la sana distancia de los alumnos en los salones. Sin embargo, para las autoridades federales los grupos seguirán hacinados, por eso ya hicieron fusiones, no importan los contagios ni la atención cualitativa de los estudiantes.

Si las autoridades tuvieran conciencia, voluntad política y realmente tuvieran interés en la salud y en la educación de calidad, integrarían grupos pequeños de 20, o de 25, para  mejor control de la salud, la higiene y la calidad en los aprendizajes. Los alumnos rezagados serían atendidos de manera personalizada porque los maestros tendrían más tiempo y más formas de apoyarlos en su regularización escolar; sin perjuicio de los más avanzados. Las autoridades de la Secretaría de Educación pueden argumentar que aumenta el costo para atender grupos pequeños. No, no crece el costo, para empezar, es cuestión de no hacer fusiones y dejar los grupos como queden al finalizar el ciclo escolar, pues ya tienen el soporte presupuestal anualizado. Con el paso de algunos años, los grupos quedarían ideales de manera natural. Además, sea dicho con todo respeto, ¿a dónde va a parar el dinero “ahorrado” por las fusiones? Es preferible dejar esos recursos para grupos pequeños por el bien de la salud y la calidad educativa.