El P. Carlos Alberto Alvarado Quezada dijo que la Iglesia Católica no puede ir en contra del “Evangelio de la Vida”, independientemente de la postura de los gobernantes en turno. “La iglesia está a favor del respeto a la vida desde su concepción, y siempre lo hará; en consecuencia, no está a favor del aborto”.
“Cuando se ve al otro no como alguien sino como algo, entonces el más fuerte siente que tiene derecho de humillar, golpear y abusar; de discriminar a quien siente, piensa o actúa de forma distinta; de pasar por encima de la justicia y la ley con tal de sacar ventaja; de explotar o condenar a la miseria; de robar, asaltar, secuestrar, traficar y matar, si esto le reporta algún beneficio”.
Ante esta triste realidad, dijo, estamos convencidos de que la solución se encuentra en el reconocimiento y defensa jurídica y cultural de los derechos fundamentales de la persona.
Recordó que con la misma convicción, desde hace algún tiempo cientos de ciudadanos a través de sus legítimos representantes en diversos congresos locales, en un ejercicio democrático y republicano, llevaron a cabo reformas a sus constituciones estatales por las que se reconoce el derecho fundamental a la vida desde la concepción.
“El derecho fundamental a la vida no depende de la calidad moral de quien lo defiende, ni se basa exclusivamente en motivos religiosos, los cuales, en todo caso, también tienen lugar en un auténtico estado laico que no discrimine a ningún ciudadano por sus creencias religiosas”.
Añadió que la ciencia, a través de la genética moderna, demuestra que en el momento de la fecundación surge una célula (cigoto) con su propio código genético, que en el caso de la especie humana es específicamente humano. Este código genético contiene toda la información para irse desarrollando a lo largo de una serie sucesiva de etapas.
Por tanto, “debemos seguir adelante en el reconocimiento, promoción y defensa de los derechos de toda persona, conscientes de que sólo una sociedad que respete el derecho fundamental a la vida desde su concepción puede ser democrática, vivir en paz y tener futuro.