Víctor Hugo Granados Zapata

El pasado miércoles se dio la comparecencia del titular de la SEP, Esteban Moctezuma, ante el Senado. Dicho evento era de vital importancia y no solamente para escuchar las palabras del secretario en torno a la labor que ha desempeñado durante todo el año, sino también para exhortarle a que atienda las exigencias que desde la sociedad tenemos en cuanto a la materia educativa. Sin embargo ¿cuáles son los temas que las senadoras y senadores debieron señalarle al secretario? ¿qué es lo que debe modificar la SEP para mejorar la política educativa? ¿cuáles son los resultados de los programas actuales (sobre todo el “Aprende en Casa”) Estos son cuestionamientos básicos que debían tomar en cuenta para que así la ciudadanía tenga un panorama completo sobre el desempeño de dicha secretaria y darnos una idea de cómo se va a desempeñar para el próximo año.

Desafortunadamente, la realidad fue otra. Al inicio de la comparecencia, el secretario dio un breve discurso sobre cómo la pandemia ha expuesto las desigualdades en nuestro país y que esto (evidentemente) impactaba en la educación pública. Acto seguido, resaltó la labor del magisterio en este contexto, reconociendo su esfuerzo y resaltando que el trabajo docente en México se ha revalorizado. También señaló que el programa de “Aprende en Casa” ha sido reconocido por la UNESCO y replicado en diversos países de Latinoamérica. De la misma forma, aseguró que para el regreso a clases se está contemplando el uso obligatorio de cubrebocas y que van a continuar con la misma estrategia del semáforo epidemiológico para el regreso presencial, así como también se ha impulsado un diálogo continuo con las entidades federativas para elaborar estrategias para el regreso presencial (esto último algo cuestionable si prestamos atención en la actuación de los estados de la “alianza federalista”, donde por ejemplo Aguascalientes ha estado permitiendo el modelo híbrido en educación media y superior).

El discurso de entrada le puede dar la confianza a cualquier persona de que las cosas van bien en el sector educativo, pero de inicio no mencionó nada sobre los recortes presupuestales a los programas básicos para combatir la desigualdad educativa (eliminar el programa de ETC, recorte a Conafe, etc). De aquí es donde partieron la mayoría de las participaciones de las y los senadores, señalando la importancia que tiene el programa de “Escuelas Tiempo Completo” y que el nuevo paquete económico trae consigo una reducción tremenda en cuanto a la formación docente y a Conafe. Lo interesante es que fueron casi todos los miembros del senado (con algunas excepciones del grupo parlamentario de Morena) los que denunciaron que estos recortes no eran coherentes con el discurso del secretario, sin embargo, fueron muy condescendientes con Moctezuma (por no utilizar el adjetivo “tibios”) ya que pudieron haber resaltado más detalles sobre la gestión educativa que el secretario debería responder (cómo se calculó la “cuota social” de 450 millones que se les pagó a las televisoras y cómo están evaluando el desempeño de éstas, por qué se decidió contratar a Fundación Azteca para asegurar los bienes inmuebles de la SEP por un costo de 900 millones de pesos en abril, etc.).

Tras finalizar la sesión de participaciones de las y los miembros del Senado, el secretario respondió algunas de las cuestiones anteriores, pero antes comenzó a resaltar de nuevo la gran labor de las y los docentes de México, afirmando que sí se les va a apoyar a las escuelas normales. De la misma forma, aseguró que se van a transferir 5 mil millones de pesos del programa “La escuela es tuya” al programa de “Escuelas Tiempo Completo”, asegurando el compromiso de la SEP con el combate a la desigualdad educativa. Finalmente, señaló que había un compromiso muy fuerte por parte del gobierno federal para impulsar apoyos para el magisterio (otra vez).

Su discurso se contradice en varias ocasiones. Para empezar, afirmó que se va a apoyar al magisterio ¿con qué presupuesto? ¿o se refiere a que van a impedir los recortes a las escuelas normales? La imprecisión del secretario lo único que refleja es que o está improvisando o está mintiendo. Por otra parte, afirma que va a mantener vivo el programa de ETC transfiriéndole una cantidad considerable de recursos de otro programa ¿qué consecuencias puede implicar dicho traslado de recursos? ¿afectará a la infraestructura educativa? ¿el secretario está facultado para realizar este cambio presupuestal? Finalmente, no mencionó en ninguna ocasión si iba a apoyar a Conafe, cuya participación es vital para la educación comunitaria en las zonas con mayores carencias del país.

Escuchamos a un secretario de educación pública muy comprometido con el magisterio, pero sin hacer su trabajo de gestión y asegurarles sus recursos para la formación continua e ignorando el resto de los problemas que aquejan al país en el sector educativo. No le interesó señalar las estrategias de evaluación de los programas actuales y, de no haber insistido la sociedad civil y la academia en lo grave que sería desaparecer el programa de ETC, no dudo que el secretario se hubiese quedado callado. En fin, cumple su rol encomendado por el presidente de ser obediente y su imagen se aproxima más a la de un líder sindical que a la de un secretario de Educación ¿dónde quedamos el resto de las y los mexicanos? Y sobre todo ¿dónde quedan representadas las comunidades más vulnerables del país?