Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

El pasado martes 20 de junio se presentó en Ciudad Universitaria el libro Nuestro himno universitario, de la autoría del profesor Óscar Malo Flores. Una parte del texto está dedicada a la expresión artística que si bien es cierto permanece hasta nuestros días, tuvo sus mejores épocas en los años sesenta. Me refiero a las estudiantinas, esas pintorescas agrupaciones musicales que conformaron todo un mundo cultural, con su tradición española, su vestuario, su alegría, su relación con las universidades y desde luego con su condición de tunos.

Me llama la atención este nombre de tuna universitaria que también se les da. El diccionario de la Real Academia de la Lengua se refiere a la palabra tuno, o tuna, como un derivado de “La forma f., del fr. tune ‘hospicio de mendigos’, ‘limosna’, y este de [Roi de] Túnez ‘[Rey de] Túnez’, y le asigna los siguientes significados: 1. adj. Pícaro, tunante. 2. m. Componente de una tuna (grupo musical de estudiantes). 3. f. Grupo de estudiantes que forman un conjunto musical. 4. f. Vida libre y vagabunda.

Ya con este desarrollo podemos hacernos una idea de lo que fue aquello, la alegría que irradiaban estos grupos dondequiera que se presentaban, y ese ánimo fácil y ligero, que dulcificaba cualquier amargo compuesto químico que llevara al estudiante a panzar la materia, o la complicadísima fórmula matemática que amenazaba de muerte a las vacaciones. ¡Qué nadie se apure ni se mortifique!: “Ya llega la estudiantina, la estudiantina llegó , y una mujer la ilumina con su mirada desde un balcón”, reza una de las tantas tonadas características de estas agrupaciones.

Y luego, ¿cómo olvidar aquella otra pieza, maravillosa, propicia para cuando se abre la gloria de las vacaciones, luego de la cuaresma del semestre y el calvario de los exámenes?; aquella que dice “Triste y sola, sola se queda la escuela, triste y llorosa, se queda la facultad. Y los libros, y los libros empeñados en el Monte, en el Monte de Piedad”.

No cabe duda que se trata de una maravillosa evocación del pasado. Lo digo no porque considere que se trate de música que haya perdido su encanto y se haya vuelto rancia y anticuada. No por eso, sino porque me recuerda un tiempo que a la distancia, quizá por puro vicio de nostalgia, se antoja más inocente y sano que este; menos peligroso.

Me refiero, como lo hace el maestro Malo en su libro, al triunfo que obtuvo esta agrupación en un concurso de televisión transmitido los domingos en canal 2. Dice El Sol del Centro del uno de enero de 1968 que “los aguascalentenses que vieron el programa antes dicho en sus aparatos televisores, lanzaron jubilosos una exclamación de entusiasmo cuando el jurado calificador del concurso dio a conocer su veredicto: Estudiantina triunfadora, la del Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnologías de Aguascalientes; segundo lugar, la Estudiantina Familiares de la Escuela Normal del Estado de México; y tercer lugar la Estudiantina del Sagrado corazón de Toluca.

Los estudiantes aguascalentenses ejecutaron, en forma por demás brillante y haciendo gala de una preparación perfectamente bien lograda, la melodía músico-jocosa “Los borrachos”, con la cual dejaron ver que han logrado una muy buena preparación artística, pues inclusive en sus expresiones histriónicas dejan ver que ha mejorado en un ciento por ciento, como por ejemplo en el detalle de un integrante de la estudiantina cuando toca el contrabajo subido en el propio instrumento”.

Tiempo después, en el mismo día en que, a ocho columnas se anunciaban las “Primeras carreras a nivel Universitario en el IACT”, el diario incluyó una nota cuyo título fue el siguiente: Nueva actuación por TV, de la Estudiantina del IACT, hoy. El redactor de lanota informaba que los muchachos que integran el homogéneo conjunto musical, dirigido por Óscar Malo, estuvieron estudiando las melodías que presentarán a la consideración del jurado calificador, del que forma parte el eminente músico mexicano Tata Nacho”.

En fin. La ausencia de nota el ocho de enero de 1968, al día siguiente de esta presentación, hace suponer que nuestra estudiantina no siguió adelante en el concurso.

Pero sí lo hizo en la vida, de tal manera que hoy en día subsiste, gracias al impulso del profesor Óscar Malo Flores, y de quienes lo acompañan, jóvenes que se han disfrazado de adultos. Los vemos, y esperamos seguir viéndolos y escuchándolos, en el Desfile de Primavera, en la Romería de la Asunción, en el Desfile de Calaveras, y en cuanta convocatoria nos haga la alegría y la celebración de la vida.

Ahora recuerdo que hace unos días se llevó a cabo en la Plaza de las Generaciones de Ciudad Universitaria un concierto de rock para celebrar el día del estudiante, que de seguro se escuchó hasta el centro de la Tierra. Pienso en ello y me parece que expresiones como esta son fruto de las transformaciones culturales que ha vivido Aguascalientes en los últimos 20 años, y que han dado pie a expresiones de este tipo.

Pero a la par de lo anterior, la ciudad ha crecido, no sólo en su población, sino también en la diversidad de opciones artísticas. Este hecho nos permite constatar que el proceso de modernización que ha vivido Aguascalientes a partir de principios de los años ochenta, no sólo ha sido económico, sino, más importante aún, social y cultural, porque justamente esta dinámica es la que permite que al lado de estas expresiones juveniles, relativamente novedosas en nuestra ciudad, convivan otras de sabor añejo, como lo son las estudiantinas, todavía vigentes gracias a personajes como Óscar Malo Flores que, si me permite la expresión, es como el rey Midas, salvo porque todo lo que toca lo convierte en música. Su iniciativa; su entusiasmo no se ha circunscrito a la organización de las actividades artísticas en la universidad, o al impulso de su estudiantina, sino que han rebasado el ámbito de nuestra máxima Casa de Estudios, para abarcar a instituciones como la Escuela Normal del Estado y el Colegio Cristóbal Colón. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).