Ernesto Sarabia
Agencia Reforma

Cd. de México, México.-En la primera quincena de mayo, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportó un avance de 5.80 por ciento anual, un resultado por debajo de las cifra de las dos quincenas anteriores, indican cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Por su incidencia, sobresalieron los aumentos en los precios del jitomate, de 15.68 por ciento, tortilla de maíz, de 1.45 por ciento, y pollo, de 1.39 por ciento.

La incidencia se refiere a la contribución en puntos porcentuales de cada componente del INPC a la inflación general.

En los productos con precios a la baja en la quincena de referencia destacaron electricidad y limón, al disminuir 21.26 y 13.50 por ciento, en cada caso.

Pese a que el resultado anual resultó menor que la observada en las dos quincenas previas, la inflación fue mayor al 5.66 por ciento pronosticado y también se ubicó por arriba del rango de variabilidad del banco central del País.

Entre los componentes del INPC, el índice de precios no subyacente subió 10.83 por ciento anual y el subyacente 4.22 por ciento.

La inflación subyacente es aquella que elimina del cálculo del INPC a los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles, mientras que la no subyacente se integra por los bienes y servicios cuyos precios no responden directamente a condiciones de mercado, sino que se ven altamente influenciados por condiciones externas.

Los grupos que se excluyen en el indicador subyacente son: agropecuarios y energéticos y tarifas autorizadas por distintos órdenes de gobierno.

Al considerar únicamente el dato observado en la primera quincena de mayo de 2021, los precios al consumidor registraron una variación negativa de 0.01 por ciento, lejos de la reducción proyectada por el consenso de 0.15 por ciento.

El índice de precios subyacente tuvo una variación quincenal de 0.33 por ciento, en tanto, el índice no subyacente bajó uno por ciento.

La Junta de Gobierno del Banco de México estableció que, a partir del año 2003, la meta permanente de inflación sería una variación anual del INPC de 3 por ciento y definió un intervalo de variabilidad de más/menos un punto porcentual alrededor de ella.