RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La nave que capitanea el presidente Andrés Manuel López Obrador le empezó a hacer agua muy pronto. Primero con la renuncia del ex panista Germán Martínez Cáceres como director general del IMSS el pasado 21 de mayo. Cuatro días después, el 25, Josefa González Blanco Ortiz Mena, que era la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), renunció luego de haber causado un retraso a un vuelo comercial. A lo anterior hay que sumar el tremendo conflicto que se traen con los elementos de la Policía Federal que se alzaron en contra de la orden de integrarse a la Guardia Nacional alegando condiciones, en todos los sentidos, no dignas ni acorde con el empleo que tienen actualmente. En este asunto la verdad es que, sin duda, en todo el país no existe una policía tan corrupta como la Policía Federal de Caminos. Policías que se dedican única y exclusivamente a esquilmar a los miles de automovilistas que a diario circulan por las diferentes carreteras del país. Durante toda su existencia esta policía se ha dedicado a hacerse ricos robando a los camioneros principalmente, con una desfachatez inconcebible y que sin pudor alguno sus elementos se estacionan en lugares ya conocidos por los camioneros y que ya ni siquiera se bajan de sus patrullas, los choferes de los camiones de carga se tienen que bajar e ir con ellos a darles la cuota aun cuando no cometan infracción alguna, pero así es la ley de la selva, en este caso la ley de la carretera. Por eso ahora que los vemos lloriqueando en sus manifestaciones implorando no ser transferidos a la Guardia Nacional o a otras dependencias, la población no puede menos que dar las gracias si les quitan a esas monsergas, que no son sino lo que decía Don Jesús Martínez “Palillo”: Pulpos chupeteadores.

Y el día de ayer, de manera sorpresiva, el aguascalentense Carlos Manuel Urzúa Macías renunció como secretario de Hacienda y Crédito Público y para ello mandó una carta al presidente López Obrador, en donde da a conocer las razones de su decisión.

La carta es demasiado dura ya que expone circunstancias que alarman sobre cómo López Obrador está actuando “en las decisiones de política pública sin suficiente sustento”, esto pone en evidencia lo que ya todos sabíamos con base en cómo el presidente se ha venido manejando en todas las áreas gubernamentales, con decisiones tomadas al vapor, sustentadas en encuestas a mano alzada que realiza en los diferentes actos a los que acude, en donde el cien por ciento de asistentes son simpatizantes de MORENA acarreados por sus dirigencias, eventos en los que se ha hecho costumbre que el principal blanco de sus desprecios sea el gobernador del estado en que se realizan los eventos a los cuales los abuchean y les rechiflan de manera inclemente. Incluso ya ha habido gobernadores que han reclamado airadamente esas muestras de animadversión orquestadas por los morenistas y en donde “El Peje” sale posteriormente como el salvador del mandatario calmando a las masas solicitándoles portarse bien con su gobernador.

Urzúa Macías tuvo la suficiente dignidad para dejarle en claro a López Obrador que las políticas públicas que está manejando no son las adecuadas, por no contar con el suficiente sustento y le menciona al presidente que está convencido de que toda política económica debe realizarse con base en evidencia. Otro motivo de la renuncia de Urzúa fue el de “la imposición de funcionarios que no tenían conocimiento de la Hacienda Pública, esto motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”.

Lo anterior es motivo de preocupación pues la renuncia del Secretario de Hacienda por estas circunstancias deben alarmar a la población, debido a que por muy capaz que sea el funcionario designado por el presidente, esto no sirve para mucho pues las decisiones de las políticas económicas de la dependencia, así como de los integrantes del equipo del secretario son tomadas a otro nivel, siguiendo siempre a los intereses de compromisos de campaña y no a los intereses de la Nación, sobre todo en un aspecto tan delicado como es el del manejo de los impuestos.

Desde luego que es inaceptable la manera tan a la ligera en que el presidente decide la manera en que deben ser manejadas las dependencias. Él, que tanto critica a los presidentes anteriores, ha actuado probablemente peor que sus antecesores, imponiendo funcionarios, como se lo menciona Carlos Urzúa en su carta de renuncia, sin ningún conocimiento de sus responsabilidades. El país no puede conducirse en base a corazonadas o compromisos, pues la economía nacional inmediatamente resiente esos devaneos sin sustento del portador de la banda presidencial. Por ejemplo ayer, al conocerse la renuncia de Carlos Urzúa el tipo de cambio de nuestra moneda sufrió un decremento llegando a 19.2950 por dólar. En la mañana antes de conocerse la renuncia del titular de Hacienda el dólar se cotizaba a 18.8811. O sea que de un momento am otro subió 41.39 centavos lo que equivale al 2.19 por ciento. Ayer mismo llegó a subir, hasta las 13:21 hrs., hora en que escribo esta colaboración, a 19.33 unidades por dólar.

Sin duda delicada situación se vive en el gabinete de amlo. Y difícil se ve el panorama de México y no nos queda más que pensar que esta renuncia sólo puede ser el presagio de un terrible trancazo económico en los próximos meses.

A López Obrador se le olvida que el verdadero hombre de Estado no se rodea de cortesanos, sino de colaboradores. Sabe apreciar a quien, para servir, tiene el valor de contradecirlo. Morelos era humilde porque era grande. Juárez no se molestaba porque Prieto expusiera un criterio distinto al suyo o Altamirano tuviese personalidad propia. Juárez amó la grandeza y se rodeó de hombres que también la amaban. Ese fue el camino y su forma de servir a México. Curioso que AMLO que dice ser tan admirador del Benemérito de las Américas no siga su ejemplo.