RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La carta es demasiado dura ya que expone circunstancias que alarman sobre cómo López Obrador está actuando “en las decisiones de política pública sin suficiente sustento”, esto pone en evidencia lo que ya todos sabíamos con base en cómo el presidente se ha venido manejando en todas las áreas gubernamentales, con decisiones tomadas al vapor, sustentadas en encuestas a mano alzada que realiza en los diferentes actos a los que acude, en donde el cien por ciento de asistentes son simpatizantes de MORENA acarreados por sus dirigencias, eventos en los que se ha hecho costumbre que el principal blanco de sus desprecios sea el gobernador del estado en que se realizan los eventos a los cuales los abuchean y les rechiflan de manera inclemente. Incluso ya ha habido gobernadores que han reclamado airadamente esas muestras de animadversión orquestadas por los morenistas y en donde “El Peje” sale posteriormente como el salvador del mandatario calmando a las masas solicitándoles portarse bien con su gobernador.

Urzúa Macías tuvo la suficiente dignidad para dejarle en claro a López Obrador que las políticas públicas que está manejando no son las adecuadas, por no contar con el suficiente sustento y le menciona al presidente que está convencido de que toda política económica debe realizarse con base en evidencia. Otro motivo de la renuncia de Urzúa fue el de “la imposición de funcionarios que no tenían conocimiento de la Hacienda Pública, esto motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”.

Lo anterior es motivo de preocupación pues la renuncia del Secretario de Hacienda por estas circunstancias deben alarmar a la población, debido a que por muy capaz que sea el funcionario designado por el presidente, esto no sirve para mucho pues las decisiones de las políticas económicas de la dependencia, así como de los integrantes del equipo del secretario son tomadas a otro nivel, siguiendo siempre a los intereses de compromisos de campaña y no a los intereses de la Nación, sobre todo en un aspecto tan delicado como es el del manejo de los impuestos.

Desde luego que es inaceptable la manera tan a la ligera en que el presidente decide la manera en que deben ser manejadas las dependencias. Él, que tanto critica a los presidentes anteriores, ha actuado probablemente peor que sus antecesores, imponiendo funcionarios, como se lo menciona Carlos Urzúa en su carta de renuncia, sin ningún conocimiento de sus responsabilidades. El país no puede conducirse en base a corazonadas o compromisos, pues la economía nacional inmediatamente resiente esos devaneos sin sustento del portador de la banda presidencial. Por ejemplo ayer, al conocerse la renuncia de Carlos Urzúa el tipo de cambio de nuestra moneda sufrió un decremento llegando a 19.2950 por dólar. En la mañana antes de conocerse la renuncia del titular de Hacienda el dólar se cotizaba a 18.8811. O sea que de un momento am otro subió 41.39 centavos lo que equivale al 2.19 por ciento. Ayer mismo llegó a subir, hasta las 13:21 hrs., hora en que escribo esta colaboración, a 19.33 unidades por dólar.

Sin duda delicada situación se vive en el gabinete de amlo. Y difícil se ve el panorama de México y no nos queda más que pensar que esta renuncia sólo puede ser el presagio de un terrible trancazo económico en los próximos meses.

A López Obrador se le olvida que el verdadero hombre de Estado no se rodea de cortesanos, sino de colaboradores. Sabe apreciar a quien, para servir, tiene el valor de contradecirlo. Morelos era humilde porque era grande. Juárez no se molestaba porque Prieto expusiera un criterio distinto al suyo o Altamirano tuviese personalidad propia. Juárez amó la grandeza y se rodeó de hombres que también la amaban. Ese fue el camino y su forma de servir a México. Curioso que AMLO que dice ser tan admirador del Benemérito de las Américas no siga su ejemplo.