Édgar Contreras
Agencia Reforma

PUEBLA, Puebla.- Al América del Clausura 2022 no le saben los partidos si no hay drama de por medio, lo que quedó claro en el 1-1 contra Puebla en el juego de ida de Cuartos de Final.
Las Águilas se sobrepusieron a dos lesiones en el primer tiempo, al gol de Fernando Aristeguieta al 55′ y hasta a las fallas de Jorge Sánchez, Henry Martín y Diego Valdés mucho antes de que el central Sebastián Cáceres igualara el marcador al 80′, en el Estadio Cuauhtémoc.
En las tres eliminaciones consecutivas en Cuartos, el América tuvo un penoso desempeño en el juego de ida, en el que perdió dos veces y en la otra empató a costa de renunciar al ataque.
El Puebla amanece con solamente una victoria en sus últimos 10 partidos, mientras que los azulcremas tienen 9 juegos sin derrota. Aun así, el duelo estuvo lejos de mostrar esa distancia entre los dos competidores. Los capitalinos tenían apenas un gol encajado en sus anteriores ocho encuentros, así que algo de mérito tiene el tanto de Aristeguieta, al ganar la posición a primer poste y superar a Guillermo Ochoa, luego de un primer disparo bloqueado por el portero.
América parecía repetir los errores de anteriores Liguillas, primero cuando Jorge Sánchez voló el balón pese a que el marco estaba descubierto, después porque Martín dribló rivales al estilo Messi para después definir con esa falta de puntería que lo ha atosigado este semestre y finalmente porque en un contragolpe dos contra uno Diego Valdés tocó mal hacia Alejandro Zendejas.
Esa fortuna que últimamente se ha burlado del América ahora le hizo un guiño cuando en la compensación Federico Mancuello disparó apenas desviado y luego cuando Javier Salas controló el balón en el área chica en lugar de contactarlo, ya que si esa pelota le hubiera caído a un «killer»…
En un torneo en que los azulcremas perdieron incluso a su técnico, el sueño de la 14 aún está vivo.
América salió del Cuauhtémoc con una ligera ventaja ya que le basta un empate el sábado en el Estadio Azteca para ser semifinalista y cobrársela, de una vez por todas, contra un rival que hace poco se burlaba por aquello del sótano en el torneo.

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