El hecho que la figura paterna se haya construido como la proveedora de una familia, lo llegó a poner en desventaja en cuanto a la convivencia diaria con sus hijos. Ahora, esta situación comienza a cambiar y cada vez es más común que los papás experimenten el acercamiento que -en gran parte de los hogares mexicanos- era propio de las mamás.
Así lo manifestó el sociólogo, Juan Guillermo Figueroa Perea, quien comentó que a raíz de la pandemia, algunos varones asumieron responsabilidades domésticas y de atención a sus hijos, lo que es un primer paso para dejar de lado que ser padre es solamente ser un buen proveedor, protector o autoridad y educador, sino una parte importante para el desarrollo de los hijos y el sano sostén de un hogar de manera mancomunada con la madre.
REDEFINIENDO EL ROL. En torno al Día del Padre que se conmemora este domingo, comentó que cada vez hay más cuestionamientos de lo que significa ser padre y las respuestas son variadas, pues si bien se le define como el “pilar de la casa”, no existe una definición precisa que conlleve amor en convivencia; se le considera al hombre fuerte de la casa, sí amoroso pero con una manera distinta de manifestarse, es la autoridad; aunque poco a poco avanza la definición de ser importante en la educación y crianza de los hijos.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI, en cuatro de cada 10 hogares no habitaba el padre con su o sus hijos, y en uno de cada 100 hogares, la mamá era la ausente.

“Si solamente proveo y no veo a mis hijos estoy perdiéndome de mucho, y si además proveo obsesivamente en condiciones de trabajos precarios, puede que mi salud se deteriore y que nadie vea que mi deterioro físico pudiera estar asociado a mi experiencia de ser papá…” Juan Guillermo Figueroa