Se quiso dar un golpe de timón pero no se calcularon las consecuencias, por lo que miles de automovilistas viven los efectos ante el faltante de gasolina en casi media República, a quienes se les pide “serenidad y paciencia” mientras se resuelve el entuerto social.

Aguascalientes es una de las entidades perjudicadas y aunque con mayor grado en el municipio de Calvillo, el sólo hecho de que en algún momento pueda expandirse el problema a otras estaciones de servicio ha provocado compras de mayor dimensión, lo que podría generar una reducción drástica en el volumen de cada gasolinera.

Petróleos Mexicanos (Pemex) asegura que la escasez se debe al uso de auto-tanques y carros-tanques para la distribución del combustible, como parte del plan conjunto del Gobierno Federal para combatir el robo del carburante, por lo que se pusieron en marcha cambios en la logística de entrega; además, niega que exista faltante, no obstante que en un comunicado acepta que “el abastecimiento se normalizará a la brevedad”.

Según la autoridad federal el “huachicol” que se robaban de las propias instalaciones de Pemex terminaba en las gasolineras, por lo que hoy que se cerró la llave sufren el faltante, sin embargo mete en un solo paquete a todas al no especificar quiénes cometerían ese delito.

Le resultó más fácil dejar de surtir el combustible que llevar a cabo una investigación para determinar en dónde estaba la complicidad, lo que, aun cuando habría sido una labor ardua, daría con el paradero de los transgresores. Habría bastado con hacer una supervisión a cada lugar para determinar el almacenamiento en cada depósito y el cual tenía que empatar con documentos de compra, por lo que si en algún lugar se tenía un sobrante era necesario justificarlo.

Se hizo lo que se creyó más fácil sin considerar los efectos que causaría, ya que los automovilistas no tienen por qué sufrir las secuelas de un plan mal trazado, porque aun cuando sea cierto que hace un mes “se robaban más de mil pipas al día, de 18 mil litros cada pipa (…) y hace dos días, de robarse 1,100 pipas logramos que bajara a 36”, pudo haberse llevado a cabo un operativo que permitiera apresar a quienes actuaban de esa manera.

Además, no se tomó en cuenta que el repartimiento por carretera y ferrocarril es más costoso, complejo y peligroso que hacerlo por los ductos, por lo que ahora se tiene que trabajar más en concebir un plan que permita el control del producto, desde su salida hasta que lo reciba el destinatario, todo ello sin estridencia, para que se asegure al consumidor que lo tendrá en tiempo y forma y a un precio razonable.

Además de Aguascalientes, la experiencia de los últimos días se ha registrado en los estados de Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Estado de México, Hidalgo, Michoacán, Puebla, Nuevo León y Tamaulipas, con escenas de largas filas de vehículos y de conductores desesperados por la tardanza o lo que es peor, que cuando están a punto de llegar al despachador les anuncien que se terminó el volumen y a emprender la búsqueda en otro lugar.

Es de anhelarse que no vuelva a ocurrir otra situación en cualquiera de los servicios que proporciona la Federación, que cualquiera que sean los motivos que tenga, aplique una opción que no lastime los intereses de la colectividad, pues a final de cuentas es la que menos debe sufrir las repercusiones de una decisión tomada desde un escritorio.

ABRUPTO HORIZONTE

Se podrá rechazar que actualmente no hay “gasolinazo” en México, pero nadie puede negar que existe un “gasolinazo por goteo”, disfrazado por el “ajuste” al precio del combustible como reflejo de la inflación, lo que inevitablemente afecta a las empresas del transporte de carga que deben invertir más.

Al destacar que es un problema difícil el que enfrentan, al verse obligados a revisar tarifas de servicios, el presidente estatal de la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar), Roberto Díaz Ruiz, señaló que para este año el incremento en las costos es determinación de cada empresa, aunque lo recomendable es que no operen con “números rojos” que pongan en riesgo su futuro.

Sostuvo que ya no hay un precio fijo en el carburante, por lo que oscila según el que rige a nivel internacional, con el agravante de que el 70% del que se consume en México es importado; asimismo, en la última semana de noviembre pasado la Secretaría de Hacienda eliminó por completo el subsidio que otorgaba a los comercializadores de gasolina y diesel y aunque la dependencia expresó que no tenía por qué haber un movimiento en los precios al consumidor, éste refleja una variación diaria, que podrá ser de unos cuantos centavos, pero en el acumulado mensual causa un impacto económico.

En 2018 se tuvo un incremento en los precios de 23%, en comparación con el año anterior, que fue del 20%, por lo que en defensa de su patrimonio “cada empresa, de acuerdo a los costos que tenga y en aras de no caer en quiebra, deberá revisar sus números de manera muy concienzuda y proceder en consecuencia”, sostuvo.

Hacerlo es decisión de cada quién, por lo que como Canacar no recomienda ni cómo ni cuánto mover sus costos, ya que es algo que no está permitido por parte de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), pero cada firma lo resolverá de acuerdo a su condición.

Refirió que a lo largo del año anterior trabajaron con los mismos precios, pese a que sus costos se fueron al alza debido al combustible, pero en el presente es difícil mantener esa política ya que se estarían enfilando a la quiebra; al mismo tiempo tienen que ser moderados teniendo en cuenta que al elevarse el flete pueden aumentar los precios de los productos básicos, por lo que se busca un equilibrio entre lo que cobran por sus servicios y lo que pueda causar el menor perjuicio posible.

Como transportistas no quieren ser un factor que contribuya al encarecimiento de la canasta familiar, de ahí que la sugerencia a los asociados es que hagan un balance de gastos y apliquen un porcentaje razonable a los costos, lo que evitaría que se disparen los precios al comprador final.

“Son cuestiones difíciles de fijar por todo lo que implica, sin embargo no pueden poner en peligro su inversión, máxime que su actividad obliga al uso continuo del combustible y éste se ha convertido en uno de los principales gastos que tienen en cada viaje”, puntualizó el ex líder nacional de la Canacar.

ASOMA LA CABEZA

La ex senadora Norma Esparza Herrera reapareció en el escenario político, como secretaria de organización del Comité Ejecutivo Nacional de la agrupación “Renovación Democrática Nacional”, de reciente formación, y de entrada explicó que no busca convertirse en un partido político, sino que su único objetivo es promover los valores de la ideología de centro-izquierda, que es plural y su compromiso es fortalecer la democracia, el crecimiento económico con justicia social, lo mismo que el federalismo y la construcción de prácticas de gobernanza que consideren la opinión de los ciudadanos en las políticas públicas. Sin duda un propósito muy loable, sólo que debió llevarlo a la práctica durante el tiempo que dirigió el comité estatal del PRI y los tres años que estuvo en la Cámara de Senadores. Su más reciente incursión fue como candidata a diputada federal por el Distrito 01, en que al igual que todos los demás aspirantes priistas al Congreso de la Unión, sufrió una revolcada tremenda por los panistas, por lo que sin perder su calidad de militante del tricolor forma parte de un proyecto que en esencia pretende hacer lo que por décadas ha impulsado el priismo.