Oscar Uscanga
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Una camioneta quemada, un policía herido y dos sujetos que se salvaron de ser linchados fue el saldo que dejó la negativa a un operativo de desinfección en la junta auxiliar de La Resurrección, en Puebla capital.

Desde anoche, los pobladores alertaron que dos sujetos estaban rociando líquido en la Colonia 2 de Marzo, lo cual, afirmaron, provocará más casos de coronavirus.

Los identificaron, persiguieron, quemaron su camioneta, pero ellos lograron escapar al urgir la presencia de policías municipales, de los cuales uno resultó herido en el brazo con un machete.

Abraham Alejandro Pérez Pérez, presidente de la junta auxiliar, dijo a REFORMA que la comunidad de aproximadamente 13 mil habitantes, en su mayoría de origen nahua, acordó no permitir estas acciones sanitarias.

“Dijeron que no querían que se fumigara, que no querían sanitización en la comunidad. La gente escuchó por la radio, por otros medios, que supuestamente han ido a sanitizar a mercados, central de abasto, y después de eso la gente empieza a morir más, esa idea trae la gente, y pues no van a sanitizar, sino van a dejar la bacteria”, argumentó vía telefónica.

“Anoche al parecer encontraron (que) dos sujetos estaban sanitizando, una camioneta, los empezaron a corretear hacia la zona de cultivo y ahí es donde encontraron la camioneta abandonada, ya no los alcanzaron”.

La junta auxiliar La Resurrección ya envió un oficio a la Alcaldesa de la capital, Claudia Rivera Vivanco, para reiterarle que la decisión comunitaria es rechazar cualquier operativo de sanitización.

“Acá nosotros como alcalde auxiliar nosotros no ocupamos a esas personas, nosotros no tenemos el recurso para sanitizar todo el pueblo, nosotros nos deslindamos de eso, queremos saber quiénes son los que mandaron a estas personas”, exigió Pérez Pérez.

La Secretaría de Seguridad Pública municipal aseguró que este jueves entablaría diálogo nuevamente con la población para evitar otro acto violento.

Durante esta semana, casos similares han ocurrido en lugares como Chenalhó, en Chiapas, o en el poblado de San Luis Huexotla, en Texcoco, Estado de México.