Por razones difíciles de entender, el Museo “Arq. J. Refugio Reyes Rivas” está en vías de desaparición, con lo que se perdería una parte fundamental del más notable constructor que ha tenido Aguascalientes. Lo único que podría salvar este recinto es que alguna institución pública o privada se haga cargo del acervo y evite un daño que sería irreparable para la cultura y la difusión de lo que ha sido, y es, esta entidad.

El museo fue inaugurado el 30 de diciembre de 2013 por la entonces presidenta municipal, Lorena Martínez Rodríguez, y se ubica en la cuarta cuadra de la calle Juan de Montoro, justo en lo que fue la morada que construyó y en que vivió Reyes Rivas hasta el último día. La adquirió el ayuntamiento para convertirla en un centro de exposición permanente de todo lo que utilizó el maestro para llevar a cabo su prolífica obra y que incluye una réplica en madera del templo de San Antonio, que él mismo talló con una exactitud que puede advertirse hasta el mínimo detalle de la mayor obra que hizo.

La trascendencia del recinto no ha sido valorada por las actuales autoridades municipales, que de manera inexplicable lo mantuvieron cerrado desde el primer día de la administración, esto es, que nunca ha estado disponible al público, puesto que la inauguración fue un día antes que Lorena Martínez entregara el cargo.

Han pasado casi 16 meses y lo único que hoy se tiene es el anuncio que recibió la señora Esther Romo Reyes, nieta del arquitecto, que a ver qué hace con lo que hay en el museo, porque definitivamente no se va a abrir, respuesta que debe dar en un tiempo breve o de lo contrario las piezas irán a dar a un almacén, en donde lógicamente se amontonarán, deteriorarán y acabarán por destruirse.

En tal virtud, se considera que la solución para evitar este atentado es que el INBA, el Instituto Cultural de Aguascalientes, la UAA o alguna institución privada, como Banamex o Telmex, inclusive el gobierno del estado de Zacatecas, se haga cargo de crear un espacio para preservar lo que dejó don Refugio Reyes y que sea conocido, valorado y apreciado por las nuevas generaciones.

Aunque los motivos que esgrime la autoridad local, de que no tiene recursos económicos, es respetable –aunque no compartible–, seguramente se debe a que ignora el legado de Reyes Rivas y lo que ha significado para Aguascalientes, por lo cual no está por demás mencionar quién fue y lo que hizo y el porqué está considerado como el arquitecto más grande del siglo XX de la entidad.

Reyes Rivas nació el 2 de septiembre de 1862 en Sauceda de Borda, Zacatecas, y falleció en Aguascalientes el 3 de febrero de 1943. Su padre, Juan Reyes, fue cantero, lo mismo que su suegro, Timoteo López, por lo que desde muy joven se inició en esta actividad y más tarde en la construcción, en donde aprendió “preguntado aquí y allá” sobre las técnicas más modernas de la época, que le permitieron formar su propio criterio, introduciendo en esta etapa de aprendizaje el cálculo de resistencia de materiales e inclinándose por el uso del hierro, por lo que en la mayor parte de sus obras aparece. Ese deseo innato de aprender le ganó la simpatía de contratistas franceses y que más tarde le valdría construir la Torre del Reloj, en el templo de Guadalupe, Zacatecas.

A partir de entonces edificó iglesias, altares y residencias en su estado natal, de donde se trasladó a Aguascalientes en 1893 para construir el templo de San Isidro Labrador, en la Hacienda de Garabato. La obra que lo encumbró fue el templo de San Antonio, costeada por don Antonio Morfín, propietario de la hacienda de La Cantera. La primera piedra se colocó el 4 de octubre de 1895 y fue abierto al culto en 1908, recinto que hoy constituye uno de los mayores orgullos de la ciudad, tanto por su mezcla de estilos y de épocas, como por las situaciones que sucedieron dos años antes de ser entregado, cuando un arquitecto –que lo desdeñaba por no tener título– aseguró que en cuanto quitaran los andamiajes la cúpula se vendría abajo, lo que creó un debate muy intenso en la sociedad y que terminó cuando Reyes Rivas llevó a sus trabajadores para que juntos retiraran las cimbras, mientras su familia presenciaba la actividad. De esto han pasado 113 años y el templo permanece como el primer día.

Otro de los trabajos que llevó a cabo fue el templo de la comunidad El Soyatal y en esta capital el de La Purísima, los hoteles Regis (actuales oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia), Washington (en lo que fue más tarde el Cine Colonial y actual Plaza de los Fundadores, conservándose la fachada original) y París (recinto oficial del Congreso del Estado), además de la remodelación de los hoteles Francia e Imperial.

De igual manera, encabezó la renovación del Museo de Aguascalientes (a un costado del templo de San Antonio, que por muchos años ocupó la Escuela Normal del Estado), la finca en que está el Museo Regional de Historia, por la calle Venustiano Carranza; la Hacienda de Cañada Honda, donde se encuentra la Normal Rural “Justo Sierra”, al igual que los Baños de Ojocaliente. Reconstruyó otro emblema de la ciudad, la torre del templo de La Merced, dañada por un rayo en 1895 y antes por la Guerra de la Reforma, encargándose de la obra en 1900 y que entregó seis años después, tal como se conoce hoy, al igual que la letra Omega, que está a la entrada del Panteón de la Cruz y el pórtico que comunica al Panteón de Los Ángeles.

También remodeló el edificio del Archivo Histórico del Estado y se encargó de llevar a cabo el Castillo Douglas, la Casa Douglas, el desaparecido Mercado Terán, el actual Museo “Número 8” (como se llamó la casa comercial, ubicada en la esquina de las calles Morelos y Primo Verdad); una de las torres de los templos de Guadalupe, el antiguo Hospital Hidalgo; el altar, ciprés y cabildo de la Catedral, los edificios que ocuparon el Banco de México y de Zacatecas, entre otros.

Así, sin mayor hipérbole, se resume la herencia arquitectónica de J. Refugio Reyes Rivas, que en 1985 recibió de la Universidad Autónoma de Aguascalientes el título de arquitecto post mortem, como un justo reconocimiento a lo mucho que hizo por Aguascalientes.

EL MISMO TRUCO

Alguien debería decirles en el PAN que ya utilicen otro argumento para “defenderse” de los malos que pretenden aguarles la fiesta, porque eso de la “guerra sucia” ya está tan desgastado que ni sus más cercanos se la creen.

Asegura Paulo Martínez que es tanto el temor que sienten de lo que hace Acción Nacional, que la única actividad del PRI es ver la manera de enturbiar las cosas, situación que hizo pública el 10 de abril pasado, al citar que en el Revolucionario Institucional tenían lista la “guerra sucia” con el uso de medios cibernéticos.

“Quiero denunciar que el próximo lunes (13) se prepara una guerra sucia, una guerra de lodo a través de las redes sociales encabezada e impulsada por el PRI. Pretenden desprestigiar los gobiernos de Acción Nacional en el estado de Aguascalientes. Quieren atacar a las dependencias del partido y esto sin duda no abona absolutamente nada a la contienda electoral.”

En lo que podría ser parte de un espionaje, adelantó que los ataques serían “a través de las redes sociales (y) se harán en una página que van a lanzar en estos días con información falsa y de dudosa procedencia”.

Lo que no mencionó es que, efectivamente, en Michoacán se están utilizando las redes sociales para agredirse, pero en ello participan todos los partidos y hasta hay panfletos denigrantes, por lo que Martínez quiso trasplantar este asunto a Aguascalientes, cuando aquí no existe tal situación.

Lo que sí evidencia con su queja es dejar al descubierto el mismo discurso, ya que el 23 de enero, el entonces precandidato a diputado federal y exlíder estatal, Jorge López, denunció una “campaña negra” del PRI en su contra. En conferencia de prensa aseguró que “alguien” distribuyó volantes que convocan a la realización de reuniones y lo promocionan como candidato, lo que implicaría un acto anticipado de campaña. De manera directa acusó al presidente del tricolor Francisco Guel Saldívar, de “promover información falsa” sobre el rebase de tope de precampaña. Exigió que el Revolucionario Institucional no enturbie el proceso interno de su partido, aunque no presentó pruebas de que realmente Guel actuara de esa manera.

El mismo tono de victimización lo esgrimen Paulo Martínez y Jorge López, con el que esperan atraerse la compasión de los electores para que voten por sus siglas el 7 de junio próximo.

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