Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En 1989, Baja California se convertía en el primer estado gobernado por un partido de oposición, el PAN.
Treinta años después, en medio de la ola morenista en todo el País, el blanquiazul se juega su permanencia en uno de los bastiones más significativos del panismo, que actualmente gobierna 10 de las 32 entidades del País.
Su candidato, Oscar Vega, con 32 años de militancia y un historial de diversos cargos en gobiernos federales y estatales, se enfrentará a un empresario cercano al Presidente Andrés Manuel López Obrador, Jaime Bonilla, ex superdelegado en la entidad.
En estas tres décadas, el PAN también fue partido mayoritario en el Congreso local y gobierna tres de los cinco municipios, cargos que también están en disputa.

Contienda extra
El panismo también enfrenta el reto de mantener Puebla, estado que ganó en 2018 con muchas dificultades, y donde el PAN vive una crisis interna tras la muerte de sus líderes Rafael Moreno Valle y su esposa Martha Érika Alonso, quien sólo gobernó por 10 días.
El panismo tiene en esa entidad varios desafíos: la elección extraordinaria se realiza en un clima de crispación social y política, además de que su candidato, Enrique Cárdenas, no es militante del blanquiazul.
Además, sus aliados -PRD y Movimiento Ciudadano- tienen baja preferencia electoral, y compiten contra un candidato de Morena, Luis Miguel Barbosa, que lleva casi dos años en campaña.
El PRI postuló a Alberto Jiménez, el ex secretario de Desarrollo Rural en el gobierno de Mario Marín que realizó una campaña de bajo perfil.
Ubicado en el tercer lugar de las preferencias electorales, el tricolor perdió el apoyo de sus sectores obrero y campesino, cuyos líderes se sumaron a la campaña de Barbosa.
También habrá comicios extraordinarios por las alcaldías de Ahuazotepec, Cañada Morelos, Ocoyucan, Mazapiltepec de Juárez y Tepeojuma, donde en 2018 se anularon los resultados por diversas irregularidades.
De las seis elecciones locales de este domingo, el Instituto Nacional Electoral sólo se hizo cargo de la de Puebla.
Con un presupuesto de 452 millones de pesos para organizar los comicios extraordinarios, el INE contrató y desplegó en la entidad a 6 mil 248 personas que hicieron tareas de capacitación.