Cecilia de Santos Velasco
El Heraldo

Al arrancar los trabajos de la Comisión Diocesana de Pastoral del Adolescente (CDPA), el Obispo Juan Espinoza Jiménez reconoció ayer que la Iglesia Católica los ha descuidado y por esa razón se emprenden estas actividades para protegerlos y apoyarlos porque ellos son utilizados como carnaza para la violencia y es tiempo de cuidarlos de las garras del enemigo.
También hay adolescentes que no quieren estudiar, ni esforzarse y sólo piensan en que la vida les sea fácil. Esos contextos son aprovechados por esos grupos criminales que jalan a esos muchachos; otros los invitan a la droga, al sexo, a desperdiciar su vida, cuando su meta debe ser construir grandes sueños en la humildad, en la generosidad y en el amor, señaló.
Durante la misa que celebró el Obispo en su sede catedralicia, en el marco del Día del Abuelo, monseñor Juan Espinosa Jiménez señaló que este 2022-2023 es el año de la Sinodalidad, que significa caminar juntos, y es crucial que los adolescentes acompañen a los adolescentes, de ahí la importancia de que ellos se integren a estos grupos de formación para mover la alegría y la humildad.
Es tiempo de impulsar que los adolescentes y los jóvenes sean entusiastas, trabajadores, bien amorosos con sus papás y sus abuelitos, con toda la gente siendo amables y atentos, reconociendo la propia miseria y no caer en falsas humildades al creernos seres miserables, porque eso no es verdad, porque todos valemos igual ante Dios.
En presencia de los sacerdotes responsables de la Comisión Diocesana de Pastoral del Adolescente tanto de Aguascalientes como de Encarnación de Díaz, el Prelado los invitó a acompañar a los jóvenes de la Diócesis, porque no los hemos atendido bien, pero es tiempo de que un adolescente evangelice a otro adolescente con su rostro, su alegría, su movimiento, su jovialidad, sus inquietudes.
“Toda esta labor se hace bajo la supervisión de un sacerdote como hermanos mayores que los acompañan”, apuntó.
En la homilía, el Obispo de Aguascalientes llamó a todos a ser humildes y sencillos, no perderse en el camino del mundo sustentado en el orgullo, en los gustos personales, en la vanidad, en la lujuria, en la soberbia, en la arrogancia, aquél que se centra sólo en aparentar, porque eso nos aleja de los demás y de Dios.
“Otras personas alardean de ser muy religiosos, muy santos, pero eso también es orgullo, es soberbia; a Dios le gustan los corazones humildes y sencillos, aquél que se engrandece sólo será humillado, pero el que se humilla ante Dios y es sencillo, será enaltecido. El primer ejemplo de humildad fue Jesús mismo que aceptó una muerte de cruz”, reflexionó.