Urge que los legisladores comprendan la necesidad que tienen de actuar con estricto apego al Estado de Derecho, pues los errores cometidos, violatorios de leyes y de la Constitución, así como politizar algunos procesos que han pasado por sus manos, han evidenciado su calidad, pues han sido jueces federales los que les han enmendado la plana.
Así lo consideró el catedrático-investigador de la UAA, Claudio Granados Macías, quien resaltó que la decisión de un juez federal de permitirle que siga en calidad de magistrada y presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del Estado a Gabriela Espinosa, deja ver que esto no fue más que “como está escrito en la novela de García Márquez, la crónica de una muerte anunciada”.
Lo anterior, en alusión al error señalado y advertido antes que los diputados decidieran ignorar el dictamen que presentó el Consejo de la Judicatura, que es el único documento a revisar o considerar para definir si se queda o no un magistrado, al menos de acuerdo a los tiempos en que fue nombrada Gabriela Espinosa Castorena, haciendo alusión a un error señalado antes de que los diputados se decidieran por no ratificarla en el cargo de magistrada.
De manera que si el cargo para el que fue nombrada magistrada debería terminar el 21 de los corrientes, ahora se prolongará su estancia como tal y además continuará despachando como titular del Poder Judicial en tanto un juez emita la sentencia definitiva de la demanda de amparo, misma que podría tardar hasta seis meses.

Malos diputados y peores asesores

En este mismo tenor, el presidente del Consejo de Abogados y ex presidente del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción, Eric Monroy Sánchez, lamentó la crónica anunciada, pues oportunamente, en cuanto los diputados ventilaron que no reelegirían a Gabriela Espinosa como magistrada, se advirtió que correrían el riesgo de que una autoridad federal les corrigiera la plana, lo cual ocurrió.
Reiteró que “sin duda alguna, el mérito a los más ignorantes del trabajo legislativo es de los actuales diputados y ahora vuelven a dar de qué hablar”; lo peor del asunto, dijo, es que tienen asesores y no se sabe si éstos también son ignorados o igualmente hacen un mal trabajo.
Finalmente, resaltó que en el Poder Legislativo se ha presentado la incompetencia a su máxima expresión, pues tan sólo en este asunto de la reelección de la magistrada “tardaron meses en estudiar el dictamen del Consejo de la Judicatura, armaron luego un expediente de más de 400 hojas y al final se volvieron a equivocar”.