Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La respuesta del Gobierno federal y las autoridades estatales ante las acciones violentas del crimen organizado contra la sociedad en Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California, se quedó corta, en contraste con el alto nivel de dramatismo y terror que causaron los delincuentes a la población, advirtió Alberto Capella, ex secretario de Seguridad Pública de Tijuana.
«Tiene que ver con una política nacional que ha mandado un mensaje de brazos cruzados ante las acciones de los grupos criminales a lo ancho y largo de la República Mexicana, con un discurso desde la primera tribuna política de este país, que se aleja de la visión y los sentimientos que millones de mexicanos están percibiendo diariamente con el empoderamiento que están teniendo los grupos criminales en muchas de las regiones del País», alertó Capella, especialista en seguridad de AC Consultores.