La industria de la confección ha sobrevivido a diversas crisis y embates de mercado y económicos, por lo que en esta ocasión también superará la situación generada el año pasado con la presencia de la COVID-19 que en los primeros meses logró paralizar a gran parte del sector, sin embargo, fábricas y pequeños talleres se han ido adaptando a los cambios y necesidades.
El presidente del Consejo Estatal Textil y de la Confección, José de Jesús Martínez Marmolejo, advirtió que se trata de una actividad sobreviviente de infinidad de crisis, y claro es que la industria ha cambiado, pero los empresarios del ramo se han esforzado por mantenerse como una industria con reconocimiento nacional e internacional.
Además de los blancos, cubrebocas y prendas para el personal de salud, varios empresarios del ramo han aprovechado la demanda que se tiene de estos insumos en el mercado, de ahí que han diversificado su actividad, y así han logrado sobrellevar los momentos difíciles que se han vivido en los últimos meses.
Si bien se han detenido algunos planes de producción ambiciosos, algunos nichos de mercado se han sostenido, pero también se debe considerar que comprar ropa o zapatos es algo en lo que la gente piensa al final de sus prioridades, por ello es que no se tienen las mejores expectativas, al menos para el primer semestre del año.
Ante el nulo crecimiento que se ha tenido en la economía nacional y la presencia del coronavirus, la industria de la confección tendrá que hacer cambios en sus planes de producción, “nos obligará sin duda a hacer grupo, pues los empresarios del ramo tenemos que defender la industria de la confección y textil como ya nos ha tocado hacerlo en otras épocas”.
Así pues, Martínez Marmolejo aseveró que en esta ocasión, habrá más cautela en los proyectos de producción, pero también de comercialización, el reto será ya no sólo recuperarse y crecer, sino que sobrevivan el mayor número de talleres que han enfrentado dificultades serias.