Con sólo tres representantes en esta edición de los Juegos Olímpicos, la delegación mexicana de boxeo intentó conseguir revivir las viejas glorias que ha tenido este deporte para nuestro país, pero se quedó sin poder acceder a las peleas por las medallas, toda vez que el último representante, que fue Rogelio Romero, cayera en los cuartos de final de la categoría de los semi completos.
Romero se enfrentó al campeón olímpico Arlen López (Cuba), que, a lo largo de los tres rounds, se vio totalmente superior, manejando un buen jab que tuvo fuera de distancia al mexicano, quien, simplemente, no pudo entrar, ante la buena defensa del cubano. Además, López conectó buenos impactos de poder tanto en el cuerpo como en la cabeza de Romero, que fue hasta el tercer round cuando le perdió el respeto al cubano y se animó a soltar más las manos. Ese último esfuerzo no fue suficiente para Romero, el cual terminó cayendo por decisión unánime, quedando eliminado del torneo, y dejando al boxeo mexicano sin poder conseguir una presea olímpica en Tokio.