María Fernanda Tellez Albarran 
Agencia Reforma

CDMX.- A los 16 años, José María Napoleón escribió una de sus primeras canciones, «El Grillo», en la que se comparaba con aquel insecto para asegurar que su vida sería cantarle a la gente hasta morir.

El amor de su público, fruto de esa misión que ha asumido por unos 50 años, lo cosechó en un Auditorio Nacional abarrotado por 10 mil asistentes, que agotaron el boletaje, según los organizadores, para despedirlo en una gala hasta con mariachi.

Napoleón hizo gala de una voz potente para entonar éxitos como «Leña Verde» y «Ella Se Llamaba Martha», pero también tuvo mucha calma para callar, pues a cada momento era interrumpido por confesiones de amor de fans, a quienes incluso les regaló su corbata.
«Es un gusto compartir con ustedes a lo largo de estos años que he tenido tantas experiencias. Ha sido tan hermosa mi carrera por ustedes. Ahora entiendo mejor la palabra ‘gracias’ y doy gracias a Dios, a la vida y a ustedes por permitirme estar aquí», saludó.

Durante más de dos horas hizo gala de un incansable humor y ganas de compartir anécdotas, tantas como canciones.

El escenario lo llevó a recordar a múltiples amigos, como José José, quien proféticamente, contó, le dijo por teléfono que probablemente ya no volverían a verse.

Para honrarlo entonó «Gavilán o Paloma» y «Mientras Llueve», así como «Y Para Qué», mientras la pantalla detrás de él lo mostraba junto al «Príncipe de la Canción».

Juan Gabriel llegó a su mente porque antes lo acompañó en el mismo entarimado y reveló que dejaron un dueto pendiente, al que sólo le falta la autorización del heredero del «Divo de Juárez», Iván Aguilera.

«Juan Gabriel quería que grabáramos juntos y me dejó la grabación, pero algunas personas impiden que la grabemos. Nomás falto yo, ojalá pudiera, no me lo permiten, pero les prometo que voy a intentarlo. La voz de él quedó increíble; la grabaré si Iván cede», dijo.
No sólo pensó en consagrados inmortales, pues abandonó el escenario para cedérselo a un invitado especial. Recordó que incluso cantó en camiones y recolectaba menos de 20 pesos antes de que su carrera despegara.

«Hay personas que cantan bonito y tienen buenas canciones. Estamos en un tiempo tan difícil que se vuelve más difícil si no hay un lugar, y este es magnífico para presentar a un muchacho que no lo hace mal. Me gustaría que lo escucharan. Ojalá que les guste. Es mi hijo», dijo, para que entrara José María, quien, en un momento conmovedor, le dedicó el tema «Gracias, Papá».

Para su despedida, aclaró que no había palabras suficientes para agradecer, así que optó por la música y entró el mariachi Imperial Azteca, con el que ha llevado serenatas, este lo acompañó en temas como «Aún Estoy de Pie» mientras él bailaba como en feria de su estado, Aguascalientes.

Para el final dejó himnos como «Pajarillo», «Eres» y «Vivir», con una nota optimista para que sus composiciones no dejen de acompañar a la gente.