CDMX.- Se titula “A Propósito de Nada”, pero el más reciente libro de Woody Allen es una autobiografía que claramente sirve varios propósitos, siendo el principal de ellos empatizar con sus lectores.
Con su siempre distintivo y peculiar humor autocrítico e incluso a costa de burlarse de sí mismo, Allan Stewart Konigsberg emprende a sus 84 años de edad la tarea de desmitificar al “genio cinematográfico” presentándose a sí mismo como un tipo ignorante pero con suerte.
Bajo esa premisa y tomando su filmografía como hilo conductor, Allen entreteje una amplia descripción de su infancia y su familia, sus principales relaciones amorosas desde su fallido primer matrimonio y sus experiencias con actrices, actores, directores de fotografía, productores y otros cineastas.
Esas historias y vivencias sirven también para dar su versión sobre el escándalo destapado a raíz de su rompimiento con Mia Farrow y las subsecuentes acusaciones de abuso sexual en su contra.
Por primera vez desde que el asunto se hizo público en 1992, Allen toma la palabra por decisión propia y se defiende públicamente haciendo un recuento detallado de los hechos.
Sin distribuidor para sus filmes en Estados Unidos y trabajando en un semiexilio europeo, Allen lanza un libro que busca mantenerlo vigente y ser él quien provoque la última carcajada.
Y dado que el volumen de 400 páginas ha figurado en las listas de los más vendidos de The New York Times, Los Angeles Times y Amazon en varios países, tal parece que lo está logrando. (Alex Castillo/Agencia Reforma)