El pozo que debería servir para el riego de parcelas y para las necesidades del parque Valladolid, ahora se usa también para el llenado de albercas particulares que se rentan en beneficio de unos cuantos.

Pero hagamos algo de historia. En 1992 se realizó la expropiación de 13 hectáreas del Ejido Valladolid, las que conforman el balneario que lleva su nombre; la publicación se hizo en el Diario Oficial de la Federación, el 3 de marzo de 1992.

Con los 13 propietarios originales se conformó la sociedad La Laguna y cada uno realizó la donación de una hectárea para dicho Centro Turístico.

Realizaron la entrega del pozo a nombre del ISSSSPEA y fue inscrito en el Registro Público de Derechos de Agua.

Actualmente se otorga a los socios 15 horas de agua, con horario de las 7:00 a las 22:00 horas, de miércoles a lunes; el martes el agua se destina al balneario.

El problema es que el agua ya tiene un destino adicional; debería servir para el riego de parcelas, pero ahora se lucra con el vital recurso, con la renta de albercas particulares que se construyeron en el ejido.

El pozo fue perforado en 1968 con 170 metros de profundidad, con extracción de 25 litros por segundo y temperatura de 45 grados.

La bomba instalada requiere de mantenimiento, ya que sufre frecuentes descomposturas por extracciones adicionales, lo que requiere de mayor potencia; se extraen 35 litros por segundo, más de lo autorizado.

Los socios se han desentendido de los inherentes gastos y el mantenimiento sólo está a cargo del ISSSSPEA.

De los 13 ejidatarios, dos siguen vivos, en los demás casos los derechos los heredaron los familiares.

Como los ejidatarios y sus sucesores se niegan a respetar los términos del acuerdo original, se avecina un litigio porque el pozo está a nombre del Instituto y los integrantes de dicha sociedad se benefician del agua para fines ajenos a las parcelas.