Con el regreso a clases en educación básica para el próximo 30 de agosto se prevé un nuevo incremento en el número de contagios tanto de estudiantes como de personas adultas no vacunadas, por lo que será importante que la población mantenga las medidas de protección, reconoció el médico infectólogo, Francisco Márquez Díaz.

El especialista comentó que la pandemia es una realidad latente, por lo que al momento en que comiencen a tener más asistencia los distintos centros escolares en el estado y el país, va a haber un incremento de las infecciones por COVID en niños y estudiantes, sobre todo porque son una población no vacunada. “Estamos hablando que todavía nos falta entre un 60 y un 70% de población por vacunar. Los menores de 18 que es una población realmente densa, no están vacunados, entonces sin duda, vamos a esperar brotes ahí de casos y tendremos que estar preparados para atenderlos”.

Destacó que si bien los protocolos de vacunación para menores de edad se siguen llevando a cabo a nivel mundial, todavía no se tienen resultados y aunque ya hay 2 vacunas que están acreditadas, que son la Pfizer y la Moderna, las cuales muestran resultados favorables para los grupos de 12 a 17 años, en México aún falta que se abra el proceso de acreditación para la compra de dichos biológicos.

Respecto a los protocolos que deben seguir las instituciones educativas en el estado, comentó que deben continuar respetándose las medidas universales aunque a un año de la pandemia, es bien sabido que hay cosas que no funcionan, como el tomar la temperatura y los tapetes sanitizantes, funciona más el lavado de manos y el uso de cubrebocas así como evitar congregarse.

En el caso de los salones de clases, apuntó que será importante que circule la ventilación de manera constante, abrir las ventanas y poner un ventilador que extraiga el aire del interior y haya una menor probabilidad de transmisión aérea dentro de las aulas.

Asimismo, dijo que recientemente la Asociación Mexicana de Infectología y Microbiología emitió recomendaciones en cuanto al uso de un lector de Co2, el cual mide el nivel de bióxido de carbono en sitios de congregación como en un bar, en un salón de clases o en una oficina, por lo que si se supera la cantidad de Co2, sería un lugar de riesgo donde puede transmitirse el coronavirus. “Esta tecnología está disponible y no excesivamente cara y es parte de la adaptación que tendríamos que hacer para defendernos mejor de la enfermedad”.