Víctor Osorio
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-México registra un calentamiento por encima del promedio mundial, cuyos efectos negativos en materia ambiental y económica se acelerarán en esta misma década, advirtió Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM.
Indicó que 8 de los 10 años más calurosos de los que se tiene registro en el país ocurrieron en la última década. De hecho, apuntó, 2021 fue el cuarto año más caluroso.
El año pasado, señaló, se registró un incremento de 1.31 grados centígrados respecto al promedio preindustrial. En 2020, el año más caluroso, el aumento fue de 1.6 grados.
A nivel global, el aumento en 2021 se ubicó entre 1.1 y 1.2 grados.
«De 1975 para acá, México se ha estado calentando alrededor de 0.3 grados por década, que es una barbaridad. Es muy alto en comparación con otras regiones del planeta», alertó Estrada en conferencia virtual.
«Nuestro país se calienta más rápido que el promedio global»,
El incremento, apuntó, es mucho más marcado en el norte y el sureste del país.
Advirtió que a más tardar en 5 años México va a registrar consistentemente incrementos de 1.5 grados arriba del promedio preindustrial, el considerado umbral de riesgo, y para 2040 estará rebasando los 2 grados.
Los impactos, remarcó, ya están ocurriendo. Y bajo un escenario de inacción, señaló, los retos del cambio climático para el país serían enormes.
Tan solo Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, indicó, podrían registrar pérdidas que rebasarían los mil millones de dólares durante esta década.
«Los costos acumulados durante este siglo serán comparables a perder entre 50% y hasta más de 4.5 veces el PIB actual de México», añadió.
La agricultura, advirtió, es un sector particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático.
Estimó pérdidas de rendimiento de entre 5 y 20% en algunos cultivos duran las próximas dos décadas.
«Los estados con mayor aptitud actual para maíz de temporal podrían perder, a finales de siglo, entre 30 y 40% en rendimientos», apuntó.
En tanto, advirtió, los costos por inundaciones fluviales podrían pasar de los actuales 7 mil millones de dólares al año a 116 mil millones en 2080.

Energía
Cuestionado sobre las implicaciones la insistencia en la apuesta a combustibles fósiles en la política energética, Estrada subrayó que representa un riesgo no solo a nivel nacional, sino global.
Cuando se piensa en como mitigar los impactos del cambio climático, comentó, algo muy importante a nivel de las acciones gubernamentales es la consistencia.
«Uno puede tener programas de reforestación muy ambiciosos, que pueden contribuir a reducir nuestras emisiones (de gases de efecto invernadero), al capturar dióxido de carbono, pero uno tiene que ser consistente. No se puede hacer este tipo de acciones por un lado, y por otro volteando la matriz energética a combustibles fósiles, cuando lo que tendríamos que hacer es girar hacia energías renovables», señaló.

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