A sus 95 años, la señora Ofelia Ibarra Rangel dice ser una mujer feliz, se conserva en perfecto estado de salud y con muchas ganas de seguir viviendo, mientras Dios la tenga en este mundo.
En el marco del Día del Abuelo, la señora Ofelia dice ser una persona sana y muy franca. Es madre de 8 hijos: Jaime, Sergio, Alejandro, Alfredo, Armando, Norma y dos más que ya fallecieron. Es vecina del Barrio de Guadalupe, de la calle Valentín Gómez Farías.
Su padre fue don Miguel Ibarra, el dueño de la Farmacia El Tecolote ubicada en la calle 5 de Mayo esquina con Valentín Gómez Farías. Afirma que su vida ha estado siempre llena de dicha, gracias a que su papá tenía dinero y se pudo comprar todos sus gustos. “El señor Miguel Ibarra era mi padre. Yo era muy feliz, nunca me enfermaba, ni me enfermo de nada. Soy muy sana. Yo platico lo que he vivido y no invento”.
Recuerda que cuando era joven le gustaba mucho ir a los bailes que había en aquella época y su padre organizaba muchas posadas cada año, a las que se invitaba a toda la gente e incluso acudía hasta el gobernador. “La gente hasta se formaba. Mi papá era muy rico. Las posadas se hacían en mi casa”.
Su esposo de nombre Alfredo, falleció hace 22 años de cáncer en el estómago. Era trabajador de los Talleres del Ferrocarril y lo conoció en las inmediaciones del Barrio de Cholula. “Él pasaba diario con su novia. Él vivía en la calle Pedro Parga, trabajaba en los talleres del Ferrocarril y me casé a los 24 años de edad”.
La señora Ofelia Ibarra nunca trabajó y se dedicó todo el tiempo a ser ama de hogar. Es amante de la música, particularmente de Ray Connif, José José y Luis Miguel. Le gusta comer de todo, particularmente el espagueti, el mole poblano, las verduras, así como las papas fritas. Es amante de la lectura de un buen libro y de los periódicos. “Me gusta salir a la calle e incluso voy a la Biblioteca Jaime Torres Bodet, me gusta mucho leer. Vivo feliz, porque puedo andar, puedo ver, tengo mi pensión y tengo mi casa”.
En la actualidad vive con su única hija Norma y sus dos nietas, quienes están al pendiente de ella además de sus otros hijos y con motivo del Día del Abuelo afirmó que es una dicha llegar a la tercera edad. “Pues yo misma me busco la felicidad, vivo tranquila y en paz, pensar en que Dios nos ha dado más vida de la que yo creía y seguir adelante hasta que el Creador disponga de mi vida”.