Israel Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Si después de pasar varios años en lista de espera por un trasplante, sorteando la muerte en más de una ocasión, tuviera como opción prolongar su vida mediante el órgano de un cerdo, ¿lo aceptaría?
Desde hace mucho tiempo la ciencia médica trabaja para que esto, los xenotrasplantes, no sean una mera cuestión hipotética, sino una alternativa real con la cual cubrir la exponencial demanda de órganos.
«(Los xenotrasplantes) se le pueden ofrecer a las personas que ni siquiera se considerarían para órganos humanos», refrenda Robert Montgomery, director del Instituto de Trasplantes Langone de la Universidad de Nueva York. «Tal vez en unos dos o tres años lograremos la gran diferencia en el mundo para ellos».
En México, pese a que la lista de espera rebasa los 23 mil pacientes, en 2021 apenas se realizaron 7 mil trasplantes, menos de la tercera parte de los requeridos, según datos del Centro Nacional de Trasplantes.
En un hecho histórico, el 25 de septiembre pasado, Montgomery y un grupo de expertos realizaron el primer xenotrasplante de riñón -proveniente de un cerdo modificado genéticamente- en una paciente de 66 años que había sido declarada con muerte encefálica.
Aunque los familiares de la paciente decidieron mantenerla con vida sólo un par de días, los médicos lograron constatar la aceptación exitosa del órgano en su cuerpo.
No mucho después, cirujanos del Centro Médico de la Universidad de Maryland trasplantaron el corazón de un cerdo a un paciente de 57 años, quien vivió dos meses más, pues su cuerpo rechazó el órgano.

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