Desde el inicio de la pandemia hasta la fecha, los trastornos de ansiedad y depresión han aumentado un 30% a nivel nacional, afirmó Nefi Jacob Campos, presidente de la Unión Nacional de Organizaciones Sociales para la Prevención del Suicidio. Él señaló que esta tendencia se ha mantenido constante, manifestándose como una ansiedad generalizada que afecta tanto a adultos como a menores de edad.
El especialista comentó que cada vez más personas identifican estos cuadros, que antes se confundían con padecimientos somáticos, como problemas cardíacos. “Hoy se entiende que muchas de estas sensaciones son reacciones del cerebro en estado de alerta permanente, generando síntomas físicos severos”.
Subrayó que este estado de alerta constante produce una serie de reacciones fisiológicas intensas, como hiperactividad cardíaca, hipertensión, sudoración excesiva, temblores y malestares gastrointestinales. Estas reacciones ansiosas, ahora comunes en la población, afectan incluso a líderes que nunca antes habían experimentado tales síntomas.
Enfatizó que la salud mental debe ser una prioridad en las políticas públicas, por lo que, durante las recientes campañas políticas, se dialogó con varios candidatos a la alcaldía para resaltar esta necesidad urgente. “La salud mental no sólo afecta al individuo, sino que tiene un impacto significativo en la salud social. Hemos visto cómo los estados ansiosos contribuyen a un aumento en la violencia intrafamiliar, la violencia de género y los divorcios”, señaló.
Apuntó que, en Aguascalientes, los efectos son particularmente visibles. Mencionó que los juzgados de divorcio reciben hasta 16 solicitudes diarias, un incremento notable. “Cuatro de cada diez parejas se separan antes de cumplir cinco años de matrimonio, y seis de cada diez familias experimentan violencia intrafamiliar. Aunque después de la pandemia se ha visto una leve disminución en estos casos, las secuelas del estrés y la ansiedad persisten, afectando profundamente la salud de la población”.