Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El presidente viaja a la ciudad escenario de las protestas raciales a pesar de las objeciones de las autoridades locales… (elpais.com).

Comentario:

Las fotos de Donald Trump recorriendo una zona en ruinas dan la impresión de estragos causados por guerra. Y tal vez sea guerra, aún cuando en los medios se habla del caso Kenosha como “conflicto racial”. ¿Qué tan grave es lo que está ocurriendo en Estados Unidos y la ciudad de Kenosha destapó? ¿Qué tan acertado es Donald Trump en su papel de mediador?

Comencemos recordando que la ciudad de Kenosha, una comunidad de 100 mil habitantes un poco al norte de Chicago, saltó a la fama cuando un policía blanco disparó por la espalda a un afroamericano siete veces. Dicho así, causa indignación inmediata: ¡Siete disparos! ¡Por la espalda! ¡Policía armado contra ciudadano indefenso! Por supuesto que los manifestantes contra el poder policíaco tienen razón.

Pero, si ha tenido oportunidad de contemplar el video, ahora hay videos para todo, resulta que la policía le marcó el alto a Jacob Blake. Este, en lugar de someterse, siguió caminando. Estaba junto a la puerta del copiloto de su vehículo y caminó desoyendo las advertencias de los policías. Caminó todo el frente del auto y llegó a la puerta del piloto, la abrió y pareció querer abordar el auto. En ese momento el policía que estaba a su espalda le disparó.

No se trata de justificar a la policía y menos hacerlo como lo hizo Trump diciendo que habían tenido un pequeño fallo como en un juego de golf, sino recalcar el aspecto de cómo están las cosas. Es claro que Blake retó a la policía al no hacer caso. Y es que, desde la muerte de Floyd en Minnesota, existe tensión entre afroamericanos y policías blancos. La menor provocación y arde Troya, bueno, en este caso Kenosha. Las manifestaciones que siguieron fueron de las más destructivas que se recuerden en Estados Unidos.

Y no sólo las manifestaciones, sino la creación de bandos. Los blancos supremacistas, apoyando la actitud de “ley y orden” de Trump, se enfrentaron a manifestantes contra la policía blanca. El colmo se dio cuando un joven de 17 años, armado con un rifle recorrió las calles y mató a dos personas. De por sí es sorprendente que un joven pueda caminar armado por las calles, pero el colmo es cuando el presidente minimiza el hecho.

Y Trump, presidente, pero claramente en favor de uno de los lados, decide visitar el sitio de las acciones. De nada valieron los argumentos del gobernador y del alcalde para pedirle que no fuera. ¿Le interesa sanar la herida de Kenosha? Honestamente lo que parece es que desea llevar agua a su molino. Desea presentarse como partidario del orden y de la ley frente a un rival demócrata incapaz de controlar los ánimos del pueblo. El colmo será cuando esta estrategia le fructifique y se reelija gracias a que a la gente le disgustó la destrucción de parte de Kenosha sin darse cuenta que él no está haciendo un llamado a la paz, sino que está en favor de enviar a los militares.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com