Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con la reflexión en torno a las promesas de campaña de los candidatos a la alcaldía de Aguascalientes, que mucha diferencia con otros candidatos de alcaldías del resto del país no hay, algunos con mayor acercamiento a la realidad, otros fuera de foco, y otros sólo ofreciendo productos electorales como el candidato Arturo Ávila sobre quien traté la semana pasada, que en actos de populismo regala pipas de agua, adoleciendo de mensajes de que el agua es un bien escaso y cuyas propuestas carecen de factibilidad.

Ahora me dedicaré a la reflexión en torno al candidato Gabriel Arellano, cuyo desempeño con el tema del agua es asimétrico e irregular, sigue marcado por ese lastre que la mercadotecnia electoral sabe vender bajo el argumento de “ganar una elección y ya después veremos..”, y así es como tenemos los desempeños de productos de la mercadotecnia electoral como el presidente López Obrador o la alcaldesa con licencia Teresa Jiménez, el hecho de decir: fuera rateros de Veolia” o señalamientos de ese tipo que lo asemejan al titular de un show matutino conocido como “mañaneras”, y válgame que ya con eso es mucho decir, es volver a la época del “arriba y adelante” con LEA, y lo hemos dicho que con salir la empresa no se soluciona la problemática de agua, ¿entonces?

Luego con otro mensaje electorero, “El agua será de los aguascalentenses” eso es populismo, nacionalismo y regionalismo, ven por qué les digo que se parece al caudillo de MORENA, abusando de discursos rancios del viejo priismo; los nacionalismos, regionalismos y localismos son enfermizos; nada tienen que ver con el sentido de pertenencia que corresponde a quien habita una localidad, ciudad, región o país, nada que ver con la identidad. El agua y aquí lo he dicho, no es de los “chihuahuenses”, “jaliscienses”, “aguascalentenses”, esos sentimientos son primitivos y a partir de ahí se engendran “huevos de serpiente” de riesgo, vean los conflictos sociales que terminan en derramamiento de sangre por parte de esos sentimientos que generaron confusión por parte de caudillos.

Acaso no hemos aprendido de la violencia, odio y egoísmo que engendran los localismos y nacionalismos; insisto el sentido de pertenencia e identidad no deben pervertirse en estos mensajes electoreros que son favoritos de un representante del priismo rancio como lo es quien ostenta la investidura de titular del Ejecutivo Federal.

El agua no tiene dueños, ni siquiera el capital privado, el Estado es un árbitro no el dueño, el agua de uso público urbano no es de la gente, el Municipio tampoco es dueño, es quien tiene una gran responsabilidad de conformidad con el artículo 115, fracción III inciso a) de la CPEUM. Le corresponde la función de prestar los servicios de agua, para satisfacer las necesidades colectivas, por eso es un servicio público y porque la ley le da ese rango. El Artículo 27 constitucional es claro al decirnos cuáles aguas son de la nación y cuáles son susceptibles de apropiación por parte de los dueños de los predios o cuáles son de jurisdicción estatal.

Al inicio de estas reflexiones quería cuestionar la siguiente semana los puntos del candidato Leonardo Montañez, pero será dentro de dos semanas porque si bien Arturo Ávila muestra voracidad electoral, los mensajes de Gabriel Arellano son los que no deben repetirse, parece que cada vez que quiere decir algo o reparar, termina ampliando sus mensajes populistas; quiero abordar las lagunas de sus 5 puntos, pero esto será la siguiente semana. La razón es por qué vuelve a tomar la bandera que sigue confundiendo como es el derecho humano al agua, o creer que con amparos soluciona el problema, eso es mediático y electorero. Los amparos contra los cobros injustos, ineficiencias del servicio, etc., deben ser continuos, no para anunciarlos con bombo y platillo. La problemática del agua no se soluciona con acciones lacrimosas, eso déjenlo a la telenovela del sexenio de Epigmenio Ibarra.

Me falta espacio, pero transcribo algunas de las líneas escritas por Miguel Carbonell en el Decreto en el cual se reformó el artículo 4º de la CPEUM y se estableció el “Derecho humano al agua”, léanlo bien y no lo confundan ni agreguen adornos de mercadotecnia electoral que sólo sirven para que un candidato gane, no para solucionar problemas.

  1. Garantizar a todos, pero especialmente a grupos vulnerables y marginados, el acceso a una cantidad esencial mínima suficiente para el consumo personal y doméstico, así como para prevenir enfermedades. El servicio debe ser suficiente, regular y que no implique largos trayectos o tiempos de espera. 2. Adoptar y aplicar una estrategia y un plan de acción nacionales para toda la población; programas específicos para grupos vulnerables marginados; y medidas especiales para prevenir, tratar y controlar las enfermedades asociadas al agua. 3. Establecer indicadores y niveles de referencia para evaluar los avances. Vigilar el grado de realización o de no realización del derecho al agua. Velar especialmente por una distribución equitativa.

Nos vemos la siguiente semana, recuerden la importancia de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

 

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