Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con nuestra quinta entrega de esta serie de análisis sucinto de lo que han manifestado los candidatos que son sus propuestas de campaña y que con ello solucionarán la problemática del agua en el municipio, estado, región o país, pues recordemos que también hay candidatos a ocupar el cargo de legisladores locales y federales.

Retomo lo anunciado de un análisis somero de lo que propusieron los candidatos que aún faltan, ya vimos el “producto milagro” que ofreció Arturo Ávila, la visión del siglo XIX con los vicios del siglo XX de Gabriel Arellano, Leonardo Montañez con la insuficiencia de un planteamiento que volverá a caer en lo mismo, algunos y digo algunos de sus puntos a la vista parecen sensatos, pero adolece de la construcción de la visión de una política hídrica de competencia municipal, por lo que caerá en los mismos vicios, beneficiando a la oligarquía que busca el poder por el poder.

Luis Armando Reynoso en sus foros ha sido una decepción, quizás la mayor, un ingeniero, un empresario de fuerte calado (no estoy mencionando su lado oscuro, pasado y presente que ha transgredido el orden jurídico), pero ha sido alcalde y gobernador, su visión debería ser amplia, global y transversal, pareciera que sus neuronas se agotaron. No concretizó sus propuestas, optó por referir a lugares comunes y ya.

Saraí Ornelas tiene a sus espaldas el lastre de un partido político que es el ejemplo del oportunismo y ruindad, la candidata es segura de sí misma, quizás su mayor virtud, pero su instituto de gestión del agua es y sería inútil, las visiones sesgadas en un partido de esa calaña y más en tiempo electoral, sólo benefician a las aspiraciones a cargos plurinominales.

Lo he reiterado no hay un problema de agua es una problemática, y entre ellas está la ausencia de brújula en la autoridad del agua, en sus diversos ámbitos de competencia sea federal con lo que corresponde al ejecutivo y por supuesto al legislativo, uno debe ser autoridad y el otro legislar en la materia, (en ese aspecto ambas funciones legislativa y ejecutiva están más que reprobadas), a nivel municipal el Ayuntamiento tiene competencia en lo referente a servicios públicos, pero de conformidad con nuestro orden constitucional, lo que no corresponde a la federación ni a los municipios, puede asumirlo la competencia estatal, y aquí nos han quedado mucho a deber, el ejecutivo y legislativo local tienen competencias que suelen tener lagunas, pero Aguascalientes es el ejemplo de lo que no debe hacerse. En diciembre del 2016 en este espacio publiqué la columna que titulé: “El sexenio perdido del agua”, lamento reconocer que tuve razón. La propuesta de Saraí Ornelas es para el entusiasmo, su propuesta con varios pero varios ajustes debería ser como una de las áreas de la autoridad estatal, al ámbito municipal corresponde la prestación de servicios, (lean por favor el 115 constitucional), o se presta el servicio o se constituye un “ente regulador”, regulador no de gestión, ya sea si permanece el servicio concesionado o lo presta el municipio, como tampoco los municipios garantizan una prestación óptima se requiere institucionalizar la regulación y lo reglamentario, el ente, sus políticas y los mecanismos.

El PRI, optó sobre las rodillas por buscar ingenieros que dieran aportaciones sensatas y el gremio lo dio, pero si los candidatos y su equipo no saben preguntar o solicitar un producto o proyecto, la propuesta vendrá sesgada, así está la de Roberto Lamas que su propuesta no es para el legislativo, señor candidato el problema que se tiene en el ámbito del poder legislativo federal es la ausencia de una ley entrampada en rencores, confusiones, buenas intenciones, un extravío, lo que propone que debería hacerse le correspondería a la Conagua, es decir poder ejecutivo, el tema de recarga es tan sólo un componente de las acciones que debe emprender quien ejecute la política hídrica, la recarga debe acompañarse por una serie extensa de acciones, no es la determinante.

De los demás candidatos y partidos no hay algo concreto, no se puede esperar nada de un partido obsoleto, decadente y retrógrada como el PES, las extensiones de Elba Esther en RSP, ni del sindicalismo de AMLO con su Fidel Velázquez en Pedro Haces. En síntesis, las propuestas han sido inviables, en algunos deshonestas y en otros una quimera, la panorámica del agua en lo local es desalentadora. Nos vemos la próxima semana para concluir con una reflexión final, recuerden la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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