Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Los resultados apuntan a una participación del 65% y a la victoria del sí, lo que daría legitimidad a la reforma Constitucional… (elpais.com).

Comentario:

El referéndum estaba originalmente programado para abril, pero la pandemia complicó las cosas y lo pospuso para la última semana de junio. No un día, sino una semana, para evitar aglomeraciones. La idea, desde el punto de vista de Vladimir Putin, fue buena. Consiguió una participación del 65% y una aprobación de la reforma del 70%. Y con los votos repartidos a lo largo de una semana y en muchos casos desde el hogar, es muy difícil fundamentar acusaciones de fraude. Putin logró su propósito, principalmente poder participar en dos elecciones más y con ello gobernar, potencialmente, hasta el 2036.

Recordemos que Putin comenzó como presidente en el año 2000. Estuvo los dos términos que le permitía la constitución: 2000-2004 y 2004-2008 y para el período 2008-2012, dejó a su incondicional Dmitri Medvédev como presidente y él fue nombrado Primer Ministro. ¿Quién conducía el país? En esos cuatro años el Primer Ministro Putin. En 2012 volvió a presentarse como candidato a la presidencia y como no era término consecutivo, se saltó el límite de dos períodos establecido por la constitución. Curiosamente sí se cambió la longitud del término presidencial y en el 2018 fue reelegido para gobernar hasta el 2024.

¿24 años no son suficientes? No para Vladimir Putin. Simplemente no se puede ver a sí mismo como ciudadano normal. Se considera como el único que puede otorgar estabilidad a Rusia y sin él, el país se desplomaría sin remedio. “La estabilidad debe ser la prioridad,” dijo el líder ruso.

La reforma no involucra únicamente su reelección, ya que además tiene otras cláusulas que le interesan al pueblo. Como un aumento y protección a las pensiones, la declaración que el matrimonio es entre hombre y mujer, la mención de Dios en la constitución y la prevalencia de la ley rusa sobre la ley internacional. La parte de las pensiones, sobre todo, es crucial. Y es que la reforma se aprobaba toda o nada. Y ¿quién no desea mejorar las pensiones?

Así que pasó y con un buen porcentaje, 70%, considerando que el índice de aprobación de Putin está en un mínimo histórico. De manejar niveles del 80% de aprobación, en la actualidad anda, por los embargos comerciales, la caída del precio del petróleo y la pandemia, en un 59%. La diferencia al 70% puede atribuirse al punto de las pensiones.

Y, claro, está el aspecto de la fuerza. “Un presidente que no puede postularse a otro periodo no puede ser una figura fuerte”, señaló hace unas semanas el alcalde de Moscú y firme aliado de Putin, Serguéi Sobianin. Putin, además de carismático ante el pueblo, tiene en sus manos los hilos del entramado político ruso. Hasta el 2036, a menos que ocurra un evento extraordinario. Los aprendices de dictador tienen mucho que aprender de Vladimir Putin.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

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