Los estudiosos del comportamiento de las parejas que legalizan su relación tienen varias teorías del porqué aquello que comenzó de manera idílica termina en los juzgados, con pleitos por la patria potestad de los hijos y el reparto de los bienes, lo que motiva a considerar las razones que provocaron el deterioro del trato diario hasta llegar al divorcio.

Es un problema en el que, desafortunadamente, Aguascalientes tiene un alto nivel de separaciones, pese a la creencia de que es una sociedad tradicionalista, que actúa con mesura y sabe solucionar bien los asuntos familiares.

Aunque se menciona que a raíz de la pandemia ha crecido el número de disoluciones, lo cierto es que antes y ahora es la constante, por ejemplo el pasado mes de febrero hubo más rompimientos que en enero, al presentar 254 contra 147 del primer mes del año. Esto es, lo que fueron 254 familias ya no existen, el hombre y la mujer tomaron caminos diferentes y en su trayecto dejan en la incertidumbre a los hijos, que no pueden entender las razones para que ahora tengan que vivir sin la presencia diaria de uno de sus progenitores.

También en su retirada dejan un dolor entre sus allegados, trátese de padres, hermanos, sobrinos, tíos, abuelos y aún entre sus amistades, que en varios casos no pueden entender los motivos que llevaron a este punto.

Hay quien asegura que es preferible el divorcio a un matrimonio en constantes problemas, sin embargo ambos olvidan el juramento que un día hicieron de amarse y respetarse y estar juntos en las buenas y en las malas, por lo que ahora, con la moda de la desunión exprés no se requiere que existan motivos graves para que uno de los dos tramite la secesión

Existen programas de asesoría para las parejas que pasan por una crisis, incluso programas muy amplios que pueden reencausar el rumbo, claro, siempre que así lo deseen ambos, por lo que psicólogos, consejeros matrimoniales y el Movimiento Familiar Cristiano, entre otros, auxilian a quienes lo solicitan, pero se requiere que estén conscientes que uno y otro van a reconocer que su actitud puede ser un factor para llegar a esa situación y por lo mismo deben modificarla.

Recién se acaba de crear a nivel estatal la Secretaría de la Familia, que tiene como meta hacer más sólida la comprensión entre esposos e hijos, lo que constituye una nueva opción de consolidar el núcleo fundamental de sociedad, aunque para ello, como se señala, es indispensable la participación decidida de las dos partes

Es necesario reducir el 79% de divorcios que aumentó en febrero, en relación con enero anterior, y la única manera de lograrlo es fortalecer el vínculo marital, lo que empieza desde el interior del hogar con respeto mutuo y una asistencia a las pláticas que se ofrecen periódicamente, con lo cual se pueda apuntalar la ligadura

Como complemento cabe recordar que el divorcio como tal se ejercía desde la antigüedad, sólo que el hombre era el único que  tenía derecho a aplicarlo al considerarse a la mujer como un ser inferior; fue hasta el antiguo Egipto que se modificó la ley para permitir que la mujer también tuviera esa posibilidad, sin embargo las reglas seguían privilegiando al hombre. Fue después de 1789, con la Revolución Francesa, cuando se consideró el matrimonio como un contrato civil y admitió el divorcio por mutuo consentimiento o por incompatibilidad de caracteres objetado por uno de los dos cónyuges, aunque esto último fue eliminado debido al número muy alto de separaciones que produjo ese apartado y que recientemente se reimplantó en Aguascalientes, de ahí que el legislador francés tuvo razón al haberlo descartado.

TAL COMO SE ANTICIPÓ

En su momento se afirmó que serviría de poco la advertencia que actualmente aparece en diversos productos, sobre el exceso de calorías o azúcar y sodio, pero los diputados federales hicieron caso omiso porque su único interés era pasar a la historia como los que obligaron a los fabricantes a incluir en lugares visibles la prevención.

Suponían que con eso se iba a disminuir el consumo de dichos productos, sin embargo éstos han mantenido el gusto entre la población, algo que seguramente ocurrirá con la reciente eliminación de algunas figuras emblemáticas que por generaciones han sido la marca de ciertos productos.

Indudablemente que se necesita reducir la masa corporal de niños, jóvenes y aún de adultos, propensos a consumir todo aquello que en la sabrosura encuentran el gusto de comprarlos, pero entre más le digan a la gente que no debe adquirirlos más lo harán, de ahí que debe buscarse un método que motive a ser más cautos y no sólo por una reglamentación. Desde hace varios años hay una guerra total en contra de la llamada “comida chatarra”, pero eso no obsta para que siga utilizándose.

A las personas poco les interesa leer las etiquetas de advertencia que llevan adheridos los artículos, por lo que los teorizantes de esa campaña tienen que pensar en otra forma de provocar el temor a la salud, porque ocurre lo mismo que con otros productos que son notoriamente dañinos para la salud sin que merme las ventas.

El nutriólogo Ricardo Ayala Acevedo destacó que en México no se ha reducido la ingestión de productos con un alto contenido de calorías, azúcar y sodio y otros ingredientes que provocan más gordura y deterioro en las piezas dentales, y seguramente ocurrirá lo mismo con la prohibición de personajes de animación en los empaques, que por generaciones han sido una seducción, lo mismo de artistas y conductores de televisión y deportistas, a los que busca imitar. Poco caso hay en el etiquetado de advertencia de alimentos, al suponerse que no es tan grave como se dice.

Los especialistas están de acuerdo en que se restrinjan los personajes de animación que aparecen en las presentaciones, como el de un tigre, un oso y otras muy comunes en la vida diaria de los mexicanos, al mismo tiempo que haya más regulación en la publicidad dirigida a los menores, como una forma de no incurrir en engaños y en su lugar orientarlos sobre cómo mejorar su alimentación, aunque para ello tendría que haber también programas dirigidos a los padres de familia, que son a final de cuentas quienes se los compran o les dan dinero para que los adquieran, debiendo vigilar que gasten únicamente en aquello que les sea de provecho.

Es mucho lo que falta por hacer para que el México deje de ser un país de niños obesos y una población adulta propensa a diversos males por la costumbre de consumir artículos que en algún momento cobran una cuota muy alta en la salud, lo que por añadidura exige un gasto mayor en la atención que se otorgue, pero lograr un cambio será posible si se aplica una fórmula distinta a la negativa de no hacerlo, lo que no es fácil lograrlo pero hay que intentarlo, mediante un método de la persuasión, de convencimiento y del ejemplo, porque no es posible que un diputado, un senador o un funcionario público sea el que salga a decir que no lo hagan, pero su barriga demuestra lo contrario a lo que predica.

MAYOR NECESIDAD

El crecimiento exponencial de personas dedicadas a hurgar en los contenedores con la esperanza de encontrar algún material que sea vendible es una muestra que Aguascalientes tiene un núcleo elevado de necesitados de casi todo. Aunque los políticos se desgañitan por los derechos que les asiste a ese grupo, en la práctica la retórica no alivia sus penurias. En la ciudad capital hay alrededor de 6,000 pepenadores, cifra que aumentó desde el año pasado debido a la crisis sanitaria. Alrededor del 60% son personas mayores, pero también hay jóvenes y adultos en plenitud que ante la pérdida del trabajo en una empresa han orientado sus pasos a esta actividad, que además de fatigosa es peligrosa debido a que sigue tirándose en los contenedores material contaminado del COVID-19, ya que no existe la precaución de separarlo cuando un miembro de la familia está enfermo, lo que expone a los que remueven entre la basura en la búsqueda de algo que pueda ser de provecho, por lo que piden que por humanidad se haga para no exponerlos.