Jesús Eduardo Martín Jáuregui

En una divertida película de hace algunas décadas, se narra la historia de un país diminuto de Europa que por quítame estas pajas, le declara la Guerra a EE.UU. , y para darle cuerpo al conflicto bélico reorganiza su ejército, compuesto de una docena de soldados, limpian sus armaduras medievales y emprenden la expedición punitiva. Como carecen de barcos, ya no digamos de aviones, consiguen pasajes en un transporte carguero que los conduce a Nueva York, de allí se trasladan en camión a Washington, llegan a la Casa Blanca donde los confunden con un grupo de actores y finalmente hacen rehén al Presidente en la Sala Oval y allí es donde empiezan los problemas, porque triunfantes ya no saben qué hacer.

Me acordé de esa película, comedia de equivocaciones y de ridículos, al escuchar al presidente de México informar en su Mañanera-ra-ra (gracias Ricardo de la Peña), que había enviado una nota diplomática al gobierno de EE.UU. pidiendo que  retirara el apoyo económico a una organización de la sociedad civil que se dedica a combatir la corrupción, porque tiene entre sus miembros a personas que son sus adversarios y porque pretenden desestabilizar su gobierno. La nota es patética, pedestre y ramplona porque de ser ciertos los hechos, el gobierno federal estaría obligado a actuar conforme a la ley y en términos de la legislación penal haber tomado las medidas necesarias denunciando ante la Fiscalía General los hechos y dar seguimiento a la denuncia.

Aunque en la Mañanera-ra-ra la leyó el presidente y los medios dieron amplia difusión a la noticia, conviene transcribir la nota, para que el despistado lector juzgue forma y contenido por sí mismo.

“La Secretaría de Relaciones Exteriores, dirección general para América del Norte, saluda atentamente a la Embajada de Estados Unidos de América en México y hace referencia al financiamiento del Gobierno de Estados Unidos a la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad a través de la agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

“El Gobierno de México reconoce como esencial el trabajo de la sociedad civil, mismo que respeta y alienta, además, reconocemos la lucha contra la corrupción como un elemento central que debe ser compartido por distintos actores como el sector empresarial, las organizaciones no gubernamentales, la academia y los gobiernos.

“No obstante, miembros de dicha organización, como Claudio X. González, han sido explícitos en su militancia en contra del Gobierno de México.

“Sobre el particular, solicitamos que esa embajada confirme si se ha apoyado a esta organización, y de ser así, solicitamos atentamente que la agencia correspondiente considere suspender el apoyo financiero que proporciona a la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Lo anterior en virtud de que el financiamiento a actores políticos va en contra de las relaciones de respeto mutuo y no intervención propias de la relación entre el Gobierno de la administración (de nosotros) con la administración del presidente Biden”.

Merece la pena hacer algunas reflexiones:

1.- En la comunicación directa con la vicepresidenta de EE.UU. hace unos días, no se incluyó el tema, no obstante la gran importancia que el presidente parece darle y se reservó para publicitarlo en la Mañanera-ra-ra.

2.- Mexicanos contra la Corrupción es una organización de la sociedad civil autorizada por la Secretaría de Hacienda para recibir donativos para el desempeño de sus funciones que no son ni de lucro ni de activismo político.

3.- La asociación ha soportado legalmente e informado a las autoridades hacendarias los donativos que recibe facturándolos debidamente. De hecho la reacción presidencial deviene de donativos de 2019 debidamente documentados.

4.- Entre sus logros, la asociación tiene el de haber dado a conocer la llamada “Estafa Maestra” documentándola debidamente y a partir de su investigación desencadenar las consecuencias legales.

5.- Mexicanos contra la Corrupción ha investigado y denunciado no solamente actos de corrupción de gobiernos anteriores y de organismos y personas de la sociedad civil, sino, y aquí surge el problema, de colaboradores, amigos y familiares de Andrés Manuel López Obrador, que desmienten con pruebas que el gobierno de la “4T” efectivamente combata la corrupción.

6.- Evidentemente la nota no tiene un soporte documental, ni lo tiene jurídica o lógicamente como para justificar ni la investigación ni el retiro de apoyos por parte de la Agencia para el Desarrollo de EE.UU., porque por otro lado Mexicanos contra la Corrupción ha justificado plenamente con resultados que cumple con su finalidad y aplica los donativos para los aspectos provistos en su objeto social.

7.- En términos realistas la nota no tiene fundamento, la participación de un supuesto actor político dentro de una organización es irrelevante si ésta cumple con sus funciones, sus tareas y éstas, como es el caso, se ajusten a los términos legales.

Parece claro que la nota no tiene más finalidad que mostrar a un AMLO beligerante contra un enemigo “tradicional”. No tiene el propósito de que EE.UU. cambie su postura y suspenda su apoyo, sino mostrar al PEJE envuelto en la bandera patria jugando el papel de “viejito héroe” defendiendo las instituciones nacionales que, por otra parte, denuesta siempre. La nota tiene, como la tienen todas las actividades presidenciales desde que tomo posesión, un claro tinte electoral, se trata de un intento casi desesperado por recuperar el control de la agenda política del país con vistas a las elecciones, para el fin se justifican todos los medios, incluso pretender la existencia de un posible conflicto internacional.

Ante el descrédito cada vez mayor de las candidaturas y las acciones de los gobiernos morenistas, López Obrador se comporta como un desquiciado. Sus ataques furibundos contra los órganos electorales, los mismos que le reconocieron el triunfo en las pasadas elecciones, rayan en lo demencial. La descalificación genérica a los “conservadores” es un manido recurso que resulta cada vez menos efectivo.

El colmo es que el presidente reconozca públicamente que no cumple con las disposiciones de la ley y los órganos electorales porque (ante) su concepto de justicia “cómo me voy a quedar callado”.

A confesión de parte, relevo de pruebas. ¿Qué espera para actuar señor Fiscal (¿autónomo?) General de la República?

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