Las mujeres que son mamás y desean emprender deben dejar de lado el miedo y «aventurarse», definir su proyecto y tener paciencia ante la frustración de los retos que deben enfrentar en este doble rol, asegura Rosy Aguilar Tovalin, quien combina la educación de sus hijos con el desarrollo de su negocio, promoviendo el emprendimiento para que mujeres y niños adquieran una visión de negocios, aspecto fundamental para superarse.

Rosy es una profesionista que inició su trayectoria en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, lo que le permitió fortalecer sus competencias mediante capacitaciones y certificaciones. Todo este conocimiento generó su interés en emprender, con la visión de formar una escuela para niños emprendedores, así como ofrecer servicios de asesoría y capacitación en emprendimiento.

Su empresa, ASECO Tovalin, y su hijo han crecido a la par, en un proceso de maduración que los ha vinculado hasta hoy en día, formando a niños como emprendedores. Su hijo ha logrado tener su propio emprendimiento con sólo siete años de edad.

La maternidad y el emprendimiento llegaron al mismo tiempo para Rosy hace casi siete años, en un proceso de espera de su bebé y la transición de dejar su empleo formal para iniciar su propio negocio, el cual visualizó como la oportunidad de tener tiempo para combinar su desarrollo profesional y estar al cuidado de su familia. Confiesa que al principio resultó lo contrario, pero después logró esa administración de su tiempo para alcanzar el equilibrio entre la casa y el negocio.

«Antes de emprender, tenía un trabajo considerado para solteros y no preocupaba trabajar hasta la noche o fines de semana, hasta que me casé, me embaracé y mi bebé nació cuando renuncié», relató.

Con un hijo, cambia el enfoque, donde eres responsable de un ser humano al que tienes que dar cuidado y tiempo de calidad, y en ese proceso puedes perder muchas cosas en el ámbito familiar y de amistad, pero finalmente tienen una recompensa.