Yarek Gayosso
Agencia Reforma

CDMX.- Las mujeres fueron excluidas de la primera edición de los Juegos Olímpicos en 1896, donde sólo permitieron la participación de hombres.
Fue en París 1900 cuando tuvieron incursión, pero no en todas las disciplinas y poco a poco se han abierto paso en los espacios que les han sido negados.
Su legado es parte del pasado, presente y del futuro en la justa olímpica que, hasta Tokio 2020, verá por primera vez igualdad en equidad de género de acuerdo con los organizadores.
La historia olímpica comenzó con Helen de Pourtales, quien se convirtió en la primera medallista olímpica en la historia el 22 de mayo de 1900 cuando formó parte de la tripulación del yate Lérina.
La gimnasia recordará a Larysa Latynina y Nadia Comaneci. La primera, presume la distinción de haber ganado la mayor cantidad de medallas entre todas las atletas mujeres en la historia olímpica con 18 en tres Juegos Olímpicos.
Y la rumana, conquistó nueve preseas olímpicas, cinco de oro, y fue la primera gimnasta que tuvo una calificación de 10, la perfecta que, incluso, no podía ponerse en la pizarra y los jueces colocaron 1.0.
La halterista Soraya Jiménez se convirtió en la primera mujer mexicana en ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, luego de imponerse en la categoría de 58 kilogramos en Sidney 2000.
Romper con paradigmas de la edad fue uno de los legados de la alemana Birgit Fischer que en Moscú 1980, sus primeros Juegos Olímpicos, se convirtió en la palista más joven en ganar un oro Olímpico, cuando tenía 18 años.
Y, 24 años después, se convirtió en la de mayor edad en esta disciplina en lograr una presea dorada, en Atenas 2004.