Viridiana Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las ilusiones de novias y quinceañeras por celebrar se detuvieron con la pandemia. Con éstas se paralizaron las ventas de comerciantes de vestidos y accesorios en la tradicional Calle República de Chile.
Negocios que llevaban más de 50 años en el mercado quebraron. Ahora rematan vestidos, traspasan comercios o resisten con préstamos que no saben cómo pagarán; las ventas, aseguran comerciantes, han bajado hasta en 95 por ciento.
“Estamos sobreviviendo de milagro, de nuestros ahorros, de deudas. Hay locales que cerraron porque es insostenible hasta que no se abran los salones de fiestas. La gente dice para qué compró un vestido si no tengo fecha para la boda”, cuenta José Barquet, negociante afectado.
El desfile de novias y quinceañeras de distintas partes del País en búsqueda del vestido de sus sueños se detuvo desde el inicio de la pandemia; República de Chile está casi vacía.
“No fiestas” es la recomendación que retumba en los oídos de quienes viven de esta industria que no ha tenido apoyos del Gobierno citadino o federal, dicen los locatarios.
El daño es una onda expansiva que golpeó a trabajadores, dueños de tiendas, arrendadores, proveedores, fabricantes y artesanos de Veracruz, Oaxaca, Hidalgo y otros.
Verónica Velasco, representante de la también llamada Calle de las Novias dice que han quebrado alrededor de 15 fábricas de la zona, talleres y han cerrado, al menos, 20 tiendas.
Estos comercios daban empleo a alrededor de cinco mil personas, señala.
“Tenemos un año sin ventas, un año de una venta al mes con la esperanza de que el semáforo cambie, somos el rubro más castigado y la verdad estamos en quiebra”, relata.
En enero de 2020, Verónica abrió su taller y un mes después… llegó la pandemia.
“Resulta que en marzo (2020) se acabó el sueño de su servidora porque ya no se pudo trabajar, se cerró”, cuenta.
Las ventas en otros estados, donde la tradición de los XV años se preserva por la ilusión de las niñas, los han ayudado a sobrevivir porque en la Ciudad de México está muerto, explica.
Los comerciantes cuentan que en la zona las rentas se ubican entre los 20 mil y los 100 mil pesos; hay arrendadores que no aceptaron hacer descuentos.
Hay locatarios que adeudan desde 200 mil hasta un millón de pesos para sostener sus negocios. Para vender, aunque sea un poco, ofrecen descuentos, facilidades en los pagos o sistema de apartado.
“Vestidos XV años $1000”, se lee en un letrero que muestra el último aliento de una tienda a punto de cerrar.
Hay otras que rematan vestidos de 4 mil o 9 mil pesos en mil o mil 500 pesos.
“Ya no se pudo más, ya se van (los dueños) por eso están rebajando “, dice una empleada.
Hilda Gómez, trabajadora de una tienda recibe la mitad de su sueldo y las comisiones son casi nulas, cuenta.
De cinco u ocho vestidos que vendía a la semana, ahora vende uno, en ocasiones… nada. El costo de la luz, renta y agua sigue su recurso.