A nadie deberá sorprender que el robo famélico se comienza a hacer más común, luego de las necesidades económicas que comienzan a padecerse en medio de la pandemia por el COVID-19, que ha generado desempleo y ha dejado sin ingresos a muchas familias, no sólo por los paros técnicos sino por el desempleo que se ha generado.
Así lo manifestó el presidente de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México, Sergio Delfino Vargas, quien refirió, que ante esta situación, los comerciantes y tiendas departamentales deberán tener más seguridad y estar más atentos a prevenir ese delito que se incrementará a raíz de la insuficiencia de trabajo.
Es así que además del robo a los negocios tanto de alimentos y productos de primera necesidad, entre ellos los de higiene, también se podrá observar el incremento en la sustracción de autopartes, “esto sin duda nos obligará como ciudadanos, a estar más alertas, porque es un delito que nos afectará mucho”.
Explicó que el hurto famélico no es otra cosa más que la sustracción de artículos de primera necesidad, sin que se emplee la violencia física o moral, sino que quien lo comete, busque satisfacer sus necesidades personales o familiares del momento, en estos casos, en materia de derecho, se puede actuar como causa de justificación dentro del estado de necesidad, pero deberán tomarse en consideración una serie de factores como que sea la primera vez que se comete, el compromiso de resarcir el daño y que no lo volverá a hacer.
No obstante, se deberá tomar en consideración que en varios establecimientos, los encargados o gerentes tienen la instrucción de denunciar los hechos y dejar hasta el final la posible conciliación, ese es un requisito principalmente de tiendas de supermercado de marcas extranjeras
El nuevo Sistema Penal permite un arreglo entre las partes y quien fue descubierto hurtando artículos de primera necesidad, entre ellos los alimentos, sea obligado al pago del daño, sin embargo “algunas tiendas tienen como política, así se roben un chicle, presentar una denuncia para llevarlo a la investigación y luego que un juez determine la sanción”.
Por lo regular, cuando se comprueba que la persona no es un ladrón consuetudinario y que en realidad tenía una necesidad inmediata, tener que saciar su hambre o la de su familia, la determinación es que pague el monto de lo hurtado, pero en caso de comprobarse que es un reincidente, su situación legal se torna diferente.