Mariana Montes
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La reputación de la conocida escritora J.K. Rowling ha sufrido en el último año: después de hacer comentarios interpretados como discriminatorios hacia la comunidad transgénero ha sido llamada “bruja” y “feminazi” en redes sociales. Las llamadas para boicotear sus libros y otras publicaciones arreciaron en plataformas digitales.
En febrero de este año el reportero Donald McNeil Jr. renunció a The New York Times en medio del escándalo. El medio determinó que acompañó a unos chicos a un viaje escolar y usó insultos raciales en el contexto de una conversación sobre el racismo, pero la presión para que lo despidieran era sumamente alta.
Éstos son ejemplos de un concepto cada vez más sonado: la cultura de la cancelación.
“Hablamos de acciones de represalia que toman grupos ante conductas o declaraciones de alguna persona o empresa que ven inadmisibles, por ejemplo, por ser consideradas machistas o racistas”, explica Aurelio Collado, profesor de periodismo en el Tecnológico de Monterrey y experto en comunicación y medios.
“Estas acciones pueden ser ignorar o boicotear a la persona o la empresa que hizo los comentarios. Si lo quieres ver de otra manera, es como una especie de ley del hielo: es un castigo colectivo de ‘no te hablo’, es una forma de ostracismo”.
Jesús Castillo, psicólogo social y profesor de la UDEM, agrega que la cultura de la cancelación tiene que ver con la época de hipersensibilidad, donde la gente simplemente no permite ni tolera las discrepancias o las diferencias de pensamiento.
Los expertos coinciden en que el auge de las redes sociales, con su poder de difundir mensajes, fotos y videos rápidamente, ha dado paso a este fenómeno.
Sin embargo, lanzan una advertencia: la cancelación de sujetos y de marcas consideradas ofensivas traban el diálogo que estimula los verdaderos cambios sociales.

FALTA DIÁLOGO
Dice el docente Collado que, por más que analiza la cultura de la cancelación, no puede evitar verla como un tipo de bullying, al buscar el castigo inmediatamente y sin juicio de por medio.
“Veo a esta cultura negativa porque inmediatamente cierra el diálogo, no escucha la posición del otro. Sí, es cierto, la cancelación implica una actitud crítica, pero también ‘cancela’ la posibilidad de rectificar posturas al querer esta especie de asesinato social”.
El académico enfatiza que es esencial apuntar y crear conciencia cuando alguien dice o hace algo fuera de lugar en esta nueva época donde la válida lucha por los derechos de las minorías está a la orden del día.
Pero, continúa, la cultura de la cancelación no brinda dicho señalamiento: adopta rápidamente una actitud inquisitorial que sólo crea miedo de expresar las propias opiniones, en vez de trabajar por cambiarlas.
“No a todos les cae la ficha al mismo tiempo: de pronto hay miembros de la sociedad que toman posiciones que no son aceptadas, aunque antes lo eran. Entonces, en lugar de que haya una llamada procede la cancelación: en lugar de asimilar el cambio nos retrotraemos, o sea, estamos atemorizados ante la oleada de cancelaciones que viene si no adoptamos la posición pensada adecuada”.
La hipersensibilidad y la percepción de castigo traen consecuencias importantes para las poblaciones, agrega el especialista Castillo.
“Pueden generar un caldo de cultivo para la desconfianza mutua que para nada nos ayuda ahora que se requiere la unidad social. Si antes ya hablaban de que el tejido social se estaba deshaciendo por las adicciones y la violencia, ahora agregamos la desconfianza entre ciudadanos, la agresión y la utilización equivocada de las redes sociales”.

LEY DE HIELO SOCIAL
La cultura de la cancelación consiste en:
-Acciones de represalia que toman grupos ante conductas o declaraciones de alguna persona o empresa que ven inadmisibles, como ser consideradas machistas, racistas u homofóbicas.
-Puede ser ignorar o boicotear a la persona o la empresa; una especie de “asesinato social” que busca el castigo de la persona rápidamente, sin proceso de juicio.
-Se manifiesta mayormente en redes sociales, con su poder de difundir mensajes, fotos y videos rápidamente, ha dado paso a este fenómeno.