El Obispo Juan Espinoza Jiménez hizo un llamado a la comunidad para unirse en oración y pedir por el don de la lluvia para todo el territorio diocesano, afectado por la sequía. «Todos comemos y todos dependemos de lo que produce el campo», subrayó.
Con la presencia de árboles en el atrio catedralicio, el prelado anunció la donación de árboles, una iniciativa de la Comisión de Pastoral de Ecología, invitando a los feligreses a que los planten y cuiden. «Ojalá que todos sembráramos un árbol y lo cuidáramos», exhortó, vinculando este acto simbólico a una serie de hábitos ecológicos cotidianos, como el uso responsable del agua y la reducción de residuos.
Durante la homilía, enfatizó la situación crítica que enfrentan los campesinos debido a la falta de lluvias, afectando no sólo a quienes trabajan directamente en el campo, sino también a toda la población que depende de sus productos. Destacó la importancia de reflexionar sobre las pequeñas acciones cotidianas que contribuyen al bienestar común y a la conservación del medio ambiente.
Además, monseñor Espinoza criticó la lógica materialista y de rendimiento que predomina en la sociedad actual, instando a los creyentes a adoptar una actitud más humana y agradecida ante la vida. «Dios trabaja de incógnito en el mundo, pero con eficacia», afirmó, haciendo un llamado a valorar los pequeños y significativos detalles de la vida cotidiana.
El Obispo también abordó los problemas sociales que aquejan al país, como la violencia, la inseguridad, la pobreza extrema y la crisis económica, señalando la importancia de la participación individual en el cambio social.
Finalmente, el prelado dirigió una reflexión especial a los padres de familia, invitándolos a sembrar valores de amor, verdad y justicia en el corazón de sus hijos, destacando que la vida es un regalo de Dios que debe ser acogido con gratitud y disfrutado con una actitud positiva.