María Azucena Vásquez Mendoza
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El Gobierno federal revivió formalmente el Tren México-Querétaro, proyecto que fue cancelado durante la Administración del ex Presidente Enrique Peña Nieto y que ahora se planea construir a partir del próximo año.

Este tren es el proyecto 21 de los 39 presentados hoy como parte del plan de inversión entre el Gobierno y la iniciativa privada.

Según el documento “Unidos por el Progreso de México y el Bienestar de Todos. Acciones y Proyectos para Apuntalar la Reactivación Económica”, para el Tren México-Querétaro se contempla ahora una inversión de 51 mil 300 millones de pesos, cuando en 2014 se asignó por un costo de 58 mil 820 millones de pesos.

El proyecto sería concesionado y estaría a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), de acuerdo con la información difundida.

Recientemente, el Presidente Andrés Manuel López Obrador había mencionado la posibilidad de que este proyecto fuera reactivado, pero advirtió que el Gobierno federal no tiene suficientes recursos para financiar el proyecto, por lo que sería necesaria la inversión de la iniciativa privada para concretarlo.

Aunque no se dan más detalles del proyecto, en la Administración federal pasada se contempló que tuviera 209 kilómetros de longitud, con una velocidad máxima de 300 kilómetros por hora.

En noviembre de 2014, Peña Nieto revocó el contrato que asignó, mediante licitación pública internacional, al consorcio de empresas chinas, francesas y mexicanas para la construcción del tren de alta velocidad México-Querétaro.

La obra había sido valuada en 58 mil millones de pesos y se asignó al grupo encabezado por la empresa China Railway, junto con cuatro compañías mexicanas y una francesa, siendo los únicos postulantes, ya que otras 16 empresas participantes se desistieron alegando falta de tiempo para preparar el proyecto.

En 2015, el proyecto se canceló indefinidamente después de que se supiera que Constructora Teya de Grupo Higa, propiedad de Armando Hinojosa y parte del consorcio ganador del contrato del tren, había vendido a la ex Primera Dama Angélica Rivera, la llamada “Casa Blanca”.