Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Emilio Lozoya no saldrá de prisión por ahora, aunque ya tenía un acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR) para pagar 10.7 millones de pesos como reparación al daño provocado al erario de Pemex.
El trato se vino abajo luego de que, en su conferencia matutina, el Presidente Andrés Manuel López Obrador advirtió que lo ofrecido por Lozoya a Pemex era insuficiente para cubrir el daño causado tanto por los sobornos como por la compra de la planta chatarra de Agronitrogenados.
López Obrador dijo tener confianza en las decisiones de la Fiscalía, pero después de que pidió públicamente revisar el acuerdo, el trato se frenó en el juzgado.
«No estaba enterado, pero pedí que se hiciera la investigación porque el daño tendría que reponerlo, repararlo en Pemex», dijo el Mandatario en su conferencia.
Minutos después de esa declaración, el acuerdo reparatorio se trabó en el juzgado.
Los representantes legales de la petrolera argumentaron falta de documentación y solicitaron dos semanas para allegarse de la misma y revisar los términos de la vía alterna.
«Vamos a atender la documentación que requiere Pemex», expresó el abogado defensor de Lozoya, Alejandro Rojas.
El juez Artemio Zúñiga consideró fundada la solicitud y aplazó la audiencia que duró solamente 13 minutos.
No obstante, el impartidor de justicia «regañó» a Pemex.
En la audiencia dijo que si no estaba completamente convencida de los términos del acuerdo reparatorio, se lo hubiera hecho saber antes para no celebrar la audiencia.
«Avisen antes, pude haber atendido otras audiencias, que son igual de importantes», les dijo a los representantes de Pemex en la audiencia.
Lozoya, quien durante la diligencia estuvo acompañado de sus padres Emilio Lozoya y Gilda Margarita Austin, no quiso hablar en ningún momento.
Cuando la diligencia terminó, el ex director de Pemex abrazó y besó a sus padres antes de regresar a su celda.

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