Ricardo Pérez y César Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Una investigación especial sobre los testimonios en juicios de integrantes de Los Zetas en Texas concluyeron que en los gobiernos de los hermanos Moreira en Coahuila, ese grupo criminal operó en total impunidad y con la colaboración de las autoridades locales.
La Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas presentó ayer el estudio que realizó con las declaraciones representadas en tres diferentes juicios federales ocurridos entre 2013 y 2016 en San Antonio, Austin y Del Rio, Texas.
«Varios testigos hicieron declaraciones sobre sobornos de millones de dólares pagados a Humberto Moreira y a Rubén Moreira, el anterior y el actual gobernador de Coahuila respectivamente, a cambio del control total del estado.
«Según los testimonios, la influencia de Los Zetas sobre el estado de Coahuila en todos los niveles de Gobierno les permitió llevar a cabo sus negocios a lo largo del estado con impunidad y, a menudo, con el apoyo directo de funcionarios públicos y policías estatales y municipales», señala el estudio titulado: «Control. Sobre Todo el Estado de Coahuila».
La principal conclusión del documento destaca que Los Zetas cometieron numerosos abusos a los derechos humanos con impunidad y que instituciones y funcionarios públicos por acción u omisión, estuvieron involucrados en los abusos.
En los relatos se describe cómo entregaron a Humberto Moreira 2 millones de dólares en efectivo –a través de Vicente Chaires, su secretario particular– y al Procurador Jesús Torres, para operar libremente en el Estado, mientras que algunas unidades del Ejército trabajaban junto con la policía local y Los Zetas.
«Los testigos explicaron cómo Los Zetas pagaron sobornos y contribuyeron a las campañas electorales de gobernadores y candidatos políticos para garantizar la continuación sin restricciones de sus negocios ilegales.
«Los testimonios analizados describen un patrón de complicidad, tolerancia, aquiescencia y/o cooperación del Estado mexicano con el cártel de Los Zetas y sus negocios ilegales», menciona el documento.
Entre los crímenes más atroces descritos por más de una veintena de testigos se encuentran las matanzas de Piedras Negras y de Allende, en Coahuila, así como el reclutamiento forzado de decenas de internos de la prisión de Piedras Negras, hecho pasar como una fuga masiva en 2012.