Ulises Reyes Esparza, director del Instituto de Educación de Aguascalientes, aseveró que las tres grandes pérdidas de la pandemia se relacionan con lo académico al no adquirir competencias, contenidos, valores y actitudes tanto en la educación formal y no formal, e incluso se prevé un retraso de 1.8 grados de escolaridad a nivel nacional.

Por lo anterior, el titular del IEA hizo un llamado a todos los actores educativos a la unidad y a la acción, porque es evidente la afectación presente y esta huella permanecerá a lo largo de varias generaciones hasta que se pueda acelerar, no recuperar, el aprendizaje clave, lo fundamental.

El segundo aspecto trastocado se relaciona con lo afectivo y lo emocional y se observa de modo cotidiano en cifras de instituciones locales, nacionales e internacionales, donde todas reconocen las afectaciones de niños, adolescentes y jóvenes en su parte conductual y afectiva, con situaciones suicidas, de abuso físico, psicológico y verbal en el hogar.

La parálisis de un año seis meses de la actividad educativa de modo presencial tiene sus consecuencias y se estarán observando todavía sus impactos en los siguientes meses, porque muchas mujeres tuvieron que dejar sus trabajos para apoyar a sus hijos en la educación a distancia y ahora no saben si reincorporarse a la actividad laboral o quedarse en el hogar.

Al participar en el foro “El impacto de la pandemia en el rezago educativo”, Ulises Reyes mencionó que la tercera pérdida es el tema económico que se liga con los jóvenes estudiantes, porque ha habido pérdida de oportunidades laborales, a muchos les disminuyeron su salario, sus prestaciones, despido y rotación de personal, lo cual vino a afectar a los muchachos que estaban estudiando el nivel medio y superior.

“Para estos jóvenes se trastocó su proceso educativo, porque al trasladarse a la parte virtual, muchos no pudieron concluir su formación académica, por lo que se amplió la brecha e implica retrocesos en diversos sentidos”, recalcó.

En este momento se mantiene el riesgo de 29 mil estudiantes de nivel básica, de una población de 293 mil, y la cifra puede crecer si no se toman medidas emergentes y necesarias durante el periodo de regularización vigente y que terminará en noviembre próximo y al final se podrá determinar cuál es la deserción escolar, el aprovechamiento académico y saber quiénes pasan o no al siguiente grado académico.

De ahí la importancia del convenio que se haga con los institutos de educación para adultos para que los estudiantes que dejen la educación formal, se incorporen a las instituciones no formales que son más flexibles en el estudio para que los jóvenes no engrosen las filas del analfabetismo.