El pasado martes, ante las constantes críticas de la oposición, el doctor Rogelio Ramírez de la O fue designado oficialmente como el nuevo secretario de Hacienda del país. A pesar de los votos en contra de las bancadas del PRD y del PAN, argumentando el pésimo manejo de las finanzas públicas por parte de la actual administración, el nombramiento federal se hizo efectivo con 319 votos a favor.

Con esto, se consuma el tercer mandato a cargo de la hacienda pública para esta administración. Ramírez de la O, a diferencia de sus antecesores, tiene la enorme responsabilidad de poder combatir uno de los momentos económicos más complejos del país. Indaguemos sobre sus principales retos.

En primera instancia, se deberá enfrentar a un crecimiento económico negativo. Independientemente del rebote económico que tendremos para este año, cercano al 6%, posiblemente regresaremos a los niveles pre-pandémicos, los cuales resultan totalmente insuficientes para el país.

Entre las primeras acciones para revertir la tendencia actual, es necesario restaurar la confianza para generar mejores condiciones para la atracción de inversión extranjera. A pesar de mostrar mejoras en los primeros meses del año actual, los flujos foráneos que se recibieron fueron 14.7% inferiores a los observados en 2019, ya que durante ese año el país captó 34 mil millones de dólares, mientras que un año después, la cifra ascendió a 29 mil millones de dólares. Las constantes y erróneas señales por parte del Gobierno, sobre todo al sector energético, no hacen más que ahuyentar a todo capitalista extranjero.

En cuanto a la inversión pública, sabemos de la terquedad del presidente en continuar con proyectos, los cuales han sido característicos por su poca rentabilidad, así como su mínimo impacto en la generación de valor para el país. Es sumamente complicado que Ramírez de la O, a sabiendas de esto, logre convencer al Titular del Ejecutivo para adecuar su rumbo. No esperemos grandes cambios en este apartado.

En segundo lugar, se encuentra lograr robustecer la fragilidad de las finanzas públicas. Para poder cumplir con este cometido, es necesario aumentar los niveles de recaudación en el país. Al parecer, en la segunda parte del sexenio, tendremos una reforma tributaria que debe buscar transformarse en el pilar del financiamiento para el desarrollo sostenible.

De esta forma, podríamos generar una reducción de la desigualdad de manera directa, al proporcionar los recursos para financiar el gasto, la inversión pública y los sistemas de protección social mediante una recaudación progresiva.

El problema: los programas clientelares del presidente. Es imposible ocasionar un cambio en la desigualdad, sin crear condiciones económicas positivas para la gente más vulnerable y a través de ésta, se origine una generación de valor. La entrega de transferencias directas, no es la salida para abatir este perpetuo problema para nuestro país.

Otro de los grandes retos, Petróleos Mexicanos. No olvidemos que hace tan solo algunos días, la agencia calificadora Moody’s recortó la calificación crediticia de Pemex de “Ba2” a “Ba3”, posicionándola tres niveles por debajo de grado de inversión. Asimismo, la calificadora mantiene a la deuda de Pemex con perspectiva negativa, por lo que se mantiene la posibilidad de recortes adicionales.

Encontramos la justificación de esta baja, en la capacidad limitada para invertir en capital, lo que se combina con vencimientos de deuda e inestabilidad en los precios del petróleo.

La respuesta: el director general de la paraestatal señaló de pocos fundamentos a la calificadora, argumentado arbitrariedad al momento de presentar sus análisis. No es novedad que la incapacidad de este funcionario público, tenga afectaciones sobre la petrolera y, por ende, en todos los mexicanos. Así de importante es este puesto.

Menudo comienzo le espera al egresado de la Universidad de Cambridge. Esperemos tenga la autonomía suficiente, para tomar las riendas de las finanzas públicas y llevarlas a buen puerto. Se le desea suerte en la tarea.

OVERTIME

A comienzos de la semana, algunos gaseros anunciaron que, por tiempo indefinido, dejarán de surtir gas en protesta por los precios máximos impuestos por el Gobierno Federal. Esto como reacción a la solicitud por parte del Gobierno Federal a la CRE, para emitir una metodología que fije precios máximos al consumidor final de gas LP. Profundo y sumamente preocupante, en caso de darse, el daño que puede causarse a este sector. No olvidemos que el precio de los bienes y servicios está determinado por la interacción de la oferta y la demanda.

 

 @GmrMunoz

A MI FIEL LECTOR